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Temas de relações internacionais, de política externa e de diplomacia brasileira, com ênfase em políticas econômicas, em viagens, livros e cultura em geral. Um quilombo de resistência intelectual em defesa da racionalidade, da inteligência e das liberdades democráticas.
O que é este blog?
Este blog trata basicamente de ideias, se possível inteligentes, para pessoas inteligentes. Ele também se ocupa de ideias aplicadas à política, em especial à política econômica. Ele constitui uma tentativa de manter um pensamento crítico e independente sobre livros, sobre questões culturais em geral, focando numa discussão bem informada sobre temas de relações internacionais e de política externa do Brasil. Para meus livros e ensaios ver o website: www.pralmeida.org. Para a maior parte de meus textos, ver minha página na plataforma Academia.edu, link: https://itamaraty.academia.edu/PauloRobertodeAlmeida.
terça-feira, 25 de fevereiro de 2020
Venezuela: regime Maduro se mantem, situação social se deteriora (WP)
segunda-feira, 9 de janeiro de 2012
Falando de soberania... - Belgica recebe advertencia da Comissao de Bruxelas...
Receber adevertências de um bando de tecnocratas deve ser duro.
Mas, pior que isso, é pretender viver do dinheiro alheio...
Paulo Roberto de Almeida
Rappelée à l'ordre par l'UE, la Belgique gèle plus d'un milliard d'euros
La Belgique a décidé de geler plus d'un milliard d'euros de dépenses "pendant quelques mois" pour se conformer aux exigences de la Commission européenne, a expliqué le ministre du budget belge, Olivier Chastel, samedi 7 janvier sur RTL-TVI.
Eh bien, un ramassis d'inepties. Vous êtes belge, c'est normal, vous êtes juge et partie. La Wallonie est classée 47e région d'Europe en terme de richesse (eurostat 2008), la Flandre, elle, 11ème. Le fossé n'est pas mince, mais il est moins épais que celui qui sépare en France, l'ile de France de l'Auvergne, l'Alsace et le Languedoc réunis (et je prends pas les régions les plus pauvres!) ou encore la Rhénanie du Nord avec le reste de l'Allemagne. En Belgique, c'est un problème linguistique.
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La Belgique a la Wallonie comme maillon faible. Or cette région très pauvre veut vivre richement, dépensant inconsidérément un argent qu’elle doit quémander à la Flandre (don important pour la forêt équatorienne, etc.). La ville de Mons qui possède une gare parfaitement utilisable, va la remplacer par une construction contemporaine, analogue à la gare liégeoise des Guillemin, de véritables gares de parvenus. Le rattachement de la Wallonie à la France changerait tout mais séduit trop peu.
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(2/2) En Belgique, le véritable problème est linguistique et historique. Au carrefour d'une longue frustration flamande (tout à fait justifiée pendant des décennies) s'entremêle une revanche économique sous forme de résurgence des populistes nauséabonds. D'ailleurs le discours flamand s'articule autour des symboles : Waterloo, la tache d'huile francophone, Les éperons d'or, BHV... C'est un nationalisme qui d'émancipateur, par force de pouvoir, devient belliqueux.
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En tant que Français, je trouve plus choquantes les atteintes au droit des flamands envers les francophones (logement sociaux réservés aux flamands, non nomination de maires victorieux mais parlant français, interdiction de parler français dans les administrations flamandes, même si on est bilingue et qu'une vielle dame vient demander un papier). Et toute les fêtes flamandes qui sanctifient les victoires contre les Français (sans parler des maisons flamandes en France).
segunda-feira, 31 de maio de 2010
Cuba: situação insustentavel no plano econômico-alimentar
Antonio Fernández Nays
Analítica.com (Venezuela)
Domingo, 30 de mayo de 2010
¿Cuánto tiempo podrá subsistir impávido un país de doce millones de habitantes, con una factura anual de 1.800 en alimentación que devora las arcas del Estado, dónde sus habitantes sobreviven con menos de medio dólar al día, están impedidos de viajar libremente y sometidos a un régimen castrador de libertades? ¿Serán suficientes los aportes dadivosos del Gobierno venezolano para paliar la crítica realidad de ese país, o apenas ello representa una gota en el océano de necesidades que ataca desde hace tiempo a la isla?
Sobre la realidad cubana y la relación real que existe entre los gobiernos de La Habana y Caracas disertó largamente el abogado, político, escritor y columnista venezolano Américo Martín, con los miembros de Analítica Premium el pasado jueves, quienes alternaron con el expositor en el uso de la palabra para desnudar el panorama sombrío que parece tocar la puerta del régimen castrista.
Conocedor profundo de la realidad cubana, sobre la cual ha escrito ya dos libros -América y Fidel Castro (Panapo, 2001) y La sucesión de Castro: una herida abierta (Alfadil, 2006), Martín abundó en datos, cifras, episodios y realidades que hacen del actual cuadro político y social del pueblo cubano una auténtica bomba de tiempo que, en relativo poco tiempo, pudiese estallar irremediablemente.
El caso refiere, en concreto, a un país en que el salario mínimo promedio de un profesional ronda los 17 dólares al mes, aunque el pago real es de 400 pesos, moneda no convertible; la libreta de racionamiento apenas cubre algunos productos básicos y alcanza para 17 días, y el resto del mes depende del ingenio para resolver y atender las necesidades básicas.
“El robo está institucionalizado. Ya las autoridades discuten sobre la viabilidad del sistema”, resalta el analista.
Cuba importa la mayoría de sus alimentos lo que le implica al Estado una erogación de 1.800 millones de dólares al año. En el alto gobierno, según Martín, han barajado alguna vez la posibilidad de eliminar los subsidios a la comida vistos los altos costos que implican, “pero los cubanos no odian la tarjeta (de racionamiento”, lo cual reporta para la dirigencia cubana un dilema difícil de resolver.
El 26 de julio correspondió a Raúl Castro pronunciar un discurso ante la asamblea del partido comunista. “Debió darlo mientras le temblaban las piernas”, comenta Martín, a juzgar porque el presidente cubano es un hombre inseguro, alter ego de una relación paterno filial con su hermano Fidel donde siempre llevó la peor parte, y lleno de grandes dudas sobre la efectividad y el funcionamiento del sistema político implantado en la isla.
“El socialismo está en coma”, dijo en esa oportunidad Raúl Castro, rememora Martín, para quien la frase encierra las angustias sentidas de alguien que urge por reformas estructurales.
En esa línea política, el Presidente cubano repartió más de un millón y medio de hectáreas de tierras ociosas del Estado para que fuesen trabajadas por particulares. Llegaron 100.000 solicitudes y se llegaron a aprobar cerca de 80%.
“Se despertó en el Gabinete la ilusión por el cambio, también la población tiene esos mismos deseos; el descontento es muy grande, pero los seguidores de Fidel atacaron el esquema de la apertura al considerarla contraria a toda la prédica marxista”, añade Martín.
Empero, las propias escisiones de la “nomenclatura”, amén de las sombras que aún arroja la figura de Fidel en los planos decisorios, han puesto un freno a las reformas que se avizoraban desde el ascenso de Raúl a la silla principal de La Habana.
“Lo que funcionan, en gran parte porque el propio Raúl Castro las constituyó durante el llamado Período Especial (1991-1994, cuando la Unión Soviética dejó de subsidiar a Cuba, debido al derrumbe del socialismo real), son las empresas militares, que cobran en divisas y pagan en pesos, y tienen el monopolio de la poca producción que hay en la isla. Sin embargo, también tienen un límite”, explica Martín.
En efecto, el Grupo de Empresas S.A. está bajo el control de Raúl Castro, pero la facción que Martín denomina “autogestionaria”, compuesta por seguidores de la línea dura del régimen, critican la presencia de una corporación estatal que expele un raro tufillo capitalista.
“Es inevitable la apertura económica en Cuba. Los cambios de Raúl son muy modestos y están bloqueados, pero la crisis es espantosa. La salida es el modelo chino (comunismo en lo político, capitalismo en lo económico) o abrirse a occidente”, asevera Américo Martín.
¿Cuál es el peso específico de la ayuda venezolana a Cuba? De acuerdo con el analista, prácticamente se trata de “una gota en un océano” a la sazón de los severos problemas estructurales de un país que se acostumbró a vivir de los subsidios, otrora de la URSS, luego de otros países.
“La ayuda está disfrazada con entrenadores deportivos, médicos, asesores… es difícil de cuantificar. Chávez dijo hace algunos años que Cuba y Venezuela eran un solo país y un solo gobierno, pero eso no cae bien por La Habana”, concluye Martín.
sexta-feira, 9 de abril de 2010
2061) Estado terminal das FFAA da Argentina
Editorial La Nación
Viernes 9 de abril de 2010
El paso del tiempo y el escaso presupuesto tornan obsoletos los equipos y los armamentos de las Fuerzas Armadas
Cada año que transcurre agrava las consecuencias de la ya crónica desinversión que sufren nuestras Fuerzas Armadas, que, al verse privadas del presupuesto necesario, no sólo no pueden adquirir equipamiento nuevo, sino que tampoco pueden mantener ni reparar el existente, que de a poco se vuelve inoperable mientras el personal se ve rezagado en materia de capacitación.
La situación no es nueva. La Argentina invierte en defensa mucho menos que los países de la región y de la Unión Europea. Esto se verifica, como proporción del producto bruto interno (PBI), en gasto por kilómetro cuadrado de superficie o por habitante.
Al margen de esas cifras, el resultado es preocupante: las Fuerzas Armadas no están en condiciones de cumplir hoy con su misión principal.
El atraso en la inversión en esta área adquirió un tono marcado desde el primer gobierno de Carlos Menem, cuando se redujo el presupuesto para Defensa y se privatizaron varias de las plantas del complejo fabril de Fabricaciones Militares.
La desinversión ha continuado. El atraso es tal que para darle un corte y comenzar a revertirlo se requiere un cambio de política. En la Presidencia resultaría cómodo argumentar en voz baja que se han equivocado los gobiernos de la ex presidenta Michelle Bachelet en Chile y de los actuales presidentes Luiz Lula da Silva en Brasil, Nicolas Sarkozy Francia y José Luis Rodríguez Zapatero en España, por citar ejemplos muy diferentes entre sí, en dar a esta área un lugar preponderante y, de ese modo, ceder a perversas presiones antidemocráticas.
Al cabo de siete años de bonanza sin precedente en los dineros públicos argentinos -fruto de la economía internacional, no de la sabiduría de los gobernantes locales-, las Fuerzas Armadas afrontan hoy una situación muy difícil y compleja, que constituye ya una pesada hipoteca para el próximo gobierno, cualquiera sea su signo político. El equipamiento del Ejército tiene una edad promedio superior a los 30 años. De los aviones de combate de la Fuerza Aérea vuela menos del 15 por ciento y no tienen misiles ni munición.
La Armada no puede mantener en forma adecuada los buques de la familia Meko, cuyo sistema es el más moderno; su electrónica está fuera de época. Precisamente, el programa Meko fue un ejemplo: decidió incorporarlo en 1974 el presidente Perón, con aprobación del Congreso. El último barco entró en servicio cuando Néstor Kirchner ya era presidente de la República.
De un total de 60 barcos "sólo 16 están en condiciones de navegar", expresó el diputado radical Julio César Martínez, presidente de la Comisión de Defensa de la Cámara baja. En lo que hace a la Fuerza Aérea, solamente uno o dos Mirage estarían en condiciones de volar, y en la aviación naval sólo habría tres aviones Super Etendard operativos.
Este penoso panorama coincide con la actitud de los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner hacia el personal militar: han logrado desmotivarlo. Las autoridades de Defensa han alterado las exigencias de excelencia profesional para los ascensos, reemplazándolas por criterios políticos de facción.
A esa arbitrariedad se ha sumado el desorden. Las Fuerzas Armadas, con graves penurias presupuestarias y sin equipos, tienen hoy más oficiales superiores, generales, almirantes y brigadieres que en las últimas tres décadas. Ha crecido, asimismo, el personal y la burocracia del Ministerio.
La comparación con nuestros vecinos es elocuente. La Argentina destina el 5,38 por ciento de su presupuesto a Defensa, contra el 12,3 de Chile y el 7,3 de Uruguay. Un estudio de la consultora Nueva Mayoría indica que en 2008 los gastos argentinos en Defensa representaron el 0,87 por ciento del PBI, muy lejos de Ecuador (3,81), Chile (3,73), Colombia (3,34), Uruguay (1,77) y Brasil (1,70). Surinam, con el 0,95 por ciento, invirtió más en Defensa que nuestro país.
A esta altura del deterioro, resulta irrelevante perderse en anécdotas sobre el estado de equipos cuyo mantenimiento es muy oneroso y sus prestaciones inciertas. Incluso hay muchos equipos que sólo tienen una existencia virtual o contable, pues han sido canibalizados y sus repuestos no se fabrican en el mundo desde hace décadas.
Además de mantener lo que es indispensable mantener -porque es lo único que tenemos-, para lo cual el presupuesto no alcanza y tendría que ser incrementado, deberíamos estar analizando en qué va a gastar la Nación para construir su seguridad futura.
Falta una política de largo alcance que contemple el necesario reequipamiento y capacitación. Nuestras Fuerzas Armadas no pueden estar condenadas a la mera subsistencia, desguazando algunos componentes de su sistema de armas para permitir el precario funcionamiento de otros.
Es vergonzoso que algunos pilotos de la Fuerza Aérea se vean obligados a completar su cuota anual de horas de vuelo y de ciclos de despegues y aterrizajes a bordo, como ocurre, de avionetas Cessna.
En un país en el que aún hay niños que mueren de hambre no se trata, obviamente, de lanzarse a una carrera armamentista, sino de dotar a las fuerzas a las que la Constitución consagró a nuestra defensa de los medios necesarios para que estén en condiciones de cumplir ese mandato. Es responsabilidad del Gobierno y, en distinto grado, de la oposición.
No hay soluciones mágicas para la situación a la que se ha llegado, pero debería haber, al menos, decisión política para revertirla en el futuro inmediato.