A Casa Stefan Zweig de Petrópolis lança a segunda edição de uma palestra essencial do grande escritor austríaco:
A Unidade Espiritual do Mundo
Apelo à paz feito por Stefan Zweig há 90 anos tem nova edição e debate na Casa Stefan Zweig
Sábado, 22 de agosto, às 15h, entrada franca
Num momento em que conflitos e tensões globais se intensificam em meio às crescentes ameaças do terrorismo e do populismo, à proliferação de guerras localizadas e ao maior fluxo de refugiados desde a Segunda Guerra Mundial, a relevância contínua da conferência feita por Stefan Zweig no Rio de Janeiro em agosto de 1936 ganha nova edição e será discutida neste sábado, 22 de agosto, por Israel Beloch, historiador e vice-presidente da Casa Stefan Zweig e o Geovane Souza Melo Jr., professor da Universidade de Uberlândia, com mediação do professor de Literatura Leandro Garcia (UFMG).
Durante sua primeira viagem ao Brasil, Stefan Zweig proferiu a conferência intitulada A Unidade Espiritual da Europa no Instituto Nacional de Música, no Rio de Janeiro. Nela defendeu o pacifismo, o humanismo e a tolerância, quando os contornos da Segunda Guerra Mundial já se delineavam no horizonte. Aqui no Brasil, substituiu as palavras “da Europa” por “do mundo”. Quatro anos depois, em meio ao conflito, voltou a proferiu a palestra em Buenos Aires.
O manuscrito original da palestra, entregue por Zweig ao então Ministro das Relações Exteriores do Brasil, Macedo Soares, foi adquirido em 2015 por Renato Bromfman, que o doou à Casa Stefan Zweig em 2022. A primeira edição, produzida pela Memória Brasil/Casa Stefan Zweig e editada por Israel Beloch, apresenta o fac-símile do manuscrito e o texto em cinco idiomas (alemão, português, espanhol, inglês e francês), além de contribuições de Alberto Dines (autor da biografia Morte no Paraíso: A Tragédia de Stefan Zweig), Celso Lafer (jurista e ex-Ministro das Relações Exteriores, diretor da CSZ), Klemens Renoldner (germanista, diretor do Centro Stefan Zweig em Salzburgo) e Jacques Le Rider (germanista, professor da École Pratique des Hautes Études em Paris). A nova edição traz o texto apenas em português, com excertos do fac-símile, e poderá ser adquirida por R$ 30.
O público que visitará o museu neste sábado terá a oportunidade de ver a exposição 1936, o ano em que Zweig conheceu o Brasil. Em 21 de agosto daquele ano, o vapor Alcantara aportou no Rio de Janeiro trazendo a bordo o célebre autor austríaco Stefan Zweig. A escala de 10 dias no Brasil mudaria a vida do escritor, que se exilou em Petrópolis cinco anos depois. Com a conferência Unidade espiritual do mundo e o livro Brasil, um país do futuro, por sua vez, Zweig também marcou de forma indelével o país que o acolheu.
A Casa Stefan Zweig tem o apoio da Lei Federal de Incentivo à Cultura (Lei Rouanet)
Nota PRA: Só faltou dizer que, quando diretor do IPRI-Funag, eu patrocinei o lançåmento em Brasilia da 1a edição dessa obra, em 2017.
Temas de relações internacionais, de política externa e de diplomacia brasileira, com ênfase em políticas econômicas, viagens, livros e cultura em geral. Um quilombo de resistência intelectual em defesa da racionalidade, da inteligência e das liberdades democráticas. Ver também minha página: www.pralmeida.net (em construção).
quarta-feira, 9 de setembro de 2026
A Unidade Espiritual do Mundo - Stefan Zweig (2a edição) - Casa Stefan Zweig
domingo, 30 de novembro de 2025
Stefan Zweig seria um Thomas Mann vienense? - Juan Forn
★★★‘El cazador de autógrafos’. Por Juan Forn
Hay una famosa frase de Freud sobre Stefan Zweig que dice: “Comprendo sus pensamientos como si fueran viejos conocidos míos”. Se la dijo en una carta en que le agradecía el envío de una de sus obras, pero a continuación agregaba: “Por desgracia, las lectoras que hay en mi casa se llevaron su libro. Espero que no se enfade de ganar lectoras jóvenes en lugar de conservar éste, ya anciano”. Freud no se había ido de Viena aún y Zweig era el autor más exitoso de la época. Su carrera había empezado a la manera vienesa: a los cinco años, Brahms le apoyó la mano en el hombro cuando se lo cruzó por la calle y el pequeño quedó varios días trastornado de emoción. Sus primeros esfuerzos literarios consistieron en pedir autógrafos por correo a autores y compositores. Como nadie le contestaba, empezó a firmar las cartas Stephanie Zweig. Creía que el secreto de los genios estaba en su caligrafía. Conservó el hábito cuando se hizo famoso: escribió, o conservó copia, de treinta mil cartas con contemporáneos célebres, además de poseer en su casa de Salzburgo la pluma de ganso con la que escribía Goethe, el escritorio de Beethoven y cartas manuscritas de Mozart, Rembrandt, Balzac y William Blake. Incluso llegó a comprar, en el mayor de los secretos, unos papeles manuscritos de Hitler, para tratar de entender el odio que éste le profesaba: Hitler había mandado quemar los libros del judío Zweig, junto con los del judío Freud y el judío Einstein, en cuanto llegó al poder.
Hasta entonces era moneda común entre los escritores de Viena burlarse un poco de Zweig. Karl Kraus lo llamaba “peluquero de héroes” por su estilo de adjetivación y los títulos de sus libros (Idearios de grandes mentes, Momentos estelares de la humanidad, Constructores del mundo). El irreverente Kurt Tucholsky tenía una canción que empezaba así: “Una dama no demasiado joven / se ponía cada noche un vestido diferente / y se sentaba a comer sola en su mesa. / La describiré con pocas palabras: / era una lectora de Stefan Zweig. / ¿Lo he dicho todo? / Sí, ya lo he dicho todo”. Cuando Zweig publicó el libro La curación por el espíritu, donde trataba la labor de Freud junto con la del médico hipnotista Mesmer y la de la fundadora de la Ciencia Cristiana Mary Baker Eddy, Freud le escribió: “El ensayo de Mesmer es el más acertado. El de la señora Eddy no logró interesarme. En cuanto al mío, acentúa casi exclusivamente el elemento pequeño-burgués de la corrección, pero yo soy algo más complicado”. El propio Zweig confesaba en la intimidad: “No me engaño a mí mismo con sueños de inmortalidad, sé lo relativa que es toda la literatura que hago”. Su primera esposa pensaba lo mismo: “Tu literatura es sólo un tercio de ti y nadie ha llegado a comprender la esencia que permite interpretar los otros dos tercios”. Zweig era un maestro en el arte de evadir lo áspero en su obra y en su vida. Allí creía que radicaba su singularidad como observador privilegiado de su tiempo. Supo predecir en 1920 que las capitales europeas se estaban pareciendo cada vez más entre sí, perdiendo su color. Culpó de ello a la radio, el cine y las revistas ilustradas, que consideraba el mal de la época hasta que los nazis llegaron al poder y procedieron a convertirlo en un judío errante más.
Zweig abandonó su casa de Salszburgo y pidió asilo en Londres. Cuando estalló la guerra y empezó el bombardeo de Londres huyó a un cottage en la campiña, donde primero trató de tener una huerta para enfrentar el racionamiento y luego llenó una habitación entera de latas de conservas y reservas de papel y de tinta. Cuando los nazis ocuparon Francia consideró inminente la invasión de Inglaterra y huyó a Nueva York. Cuando los japoneses bombardearon Pearl Harbor y Estados Unidos entró en la guerra, partió de apuro a Brasil. Se instaló en Río de Janeiro hasta que supo que había submarinos alemanes en aguas brasileñas y emprendió entonces su éxodo final, a las montañas de Petrópolis, donde se suicidó con su segunda esposa, en 1942.
En esos años, cada vez que llegaba a un nuevo destino y la prensa le pedía su opinión sobre lo que ocurría en Alemania, Zweig declinaba opinar de política: prefería hablar de literatura. Los honorarios que recibía en cada conferencia eran para el comité de refugiados judíos del país donde estuviera, pero decepcionaba a todos los que querían oírlo condenar el régimen nazi. Creía que la mejor respuesta no era demonizar a los seguidores de Hitler sino tratar de contagiarles el valor de la cultura que su Führer quería erradicar de la faz de la Tierra. Su plan era solventar una revista literaria “escrita en conjunto por toda la hermandad cultural europea” que abriera colectivamente los ojos de todo el Reich. Cuando el proyecto fracasó, consideró que su silencio era la mejor condena a Hitler. Mientras Thomas Mann declaraba a la prensa: “Donde yo estoy está Alemania, llevo conmigo la cultura germana y no me considero caído”, Zweig le escribía a un amigo: “Ojalá existiera algún rincón donde poder escabullirme. Nada vale más para un escritor que un poco de silencio y soledad”. En palabras de sus críticos, nunca fue ni un activista ni un pacifista, sino apenas un pasivista. Pero su suicidio produjo tal efecto que terminó reformulando su figura.
Los diarios del mundo publicaron la foto que hizo circular la policía brasileña, donde se veía a Zweig y a su esposa acostados vestidos en su cama de hotel: él ya está muerto pero parece seguir transpirando; la joven Lotte también está muerta pero parece seguir amándolo; en la mesa de luz se ve el frasco vacío de veronal y casi se puede sentir el ventilador de techo girando en vano. Muchos otros refugiados judíos se suicidaron en esos años, casi todos en circunstancias mucho más adversas y luego de haber padecido muchas más penurias que Zweig, pero aquella foto fue simbólica: como si encarnara por sí sola la vulnerabilidad de todos los judíos europeos que habían tenido que abandonar su mundo para conservar la vida. “Ninguno de sus libros me estremeció tanto como su muerte”, confesaría años después Hermann Broch. Similar sacudón experimentaron personalidades tan distintas entre sí como Schöenberg, Einstein, Wittgenstein y Brecht, y tiendo a pensar que lo mismo habrían sentido Joseph Roth y Freud, si no hubieran estado muertos para entonces. Pero en aquel momento nadie se animó a decirlo en voz alta, después de que Thomas Mann declarara con indignación: “Jamás debió darles a los nazis esa satisfacción. Su odio y su desprecio hacia ellos eran demasiado débiles” (además, en su correspondencia privada, Mann echó a rodar el rumor de que el suicidio se debía a la homosexualidad de Zweig: “Tengo entendido que era inminente algún escándalo, que sintió que corría peligro”).
Yo reconozco que Thomas Mann fue diez veces más escritor que Zweig (y que, si hablamos de Viena, creo que con sólo leer una página de Joseph Roth uno queda incapacitado de por vida para los libros del pobre Stefan), pero confieso que me embarga una secreta y enferma satisfacción cada vez que alguien que admira cándidamente a Stefan Zweig lo describe como el Thomas Mann vienés.
segunda-feira, 21 de abril de 2025
Stefan Zweig e o país que não chegou ao futuro - Paulo Roberto de Almeida (blog São João del-Rei)
Divulgando o que acabo de receber, aproveitando também para convidar todos os cariocas, fluminenses, assemelhados, passantes ao acaso, navegantes, turistas, curiosos, zweiguianos fanáticos, a prestigiarem o simpósio que se realizará na Biblioteca Nacional, em cooperação com a Embaixada da Áustria no Brasil, a ABL e a própria Casa Stefan Zweig de Petrópolis, na próxima sexta-feira 25/04, sobre o maior escritor austríaco (e um dos maiores do mundo), a propósito do livro que lhe é dedicado e com o qual colaborei.
A colaboração abaixo foi divulgada pelo blog São João del-Rei, por iniciativa do colega blogueiro, o intelectual Francisco Braga:
“Stefan Zweig e o país que não chegou ao futuro
Prezad@,
Tenho o prazer de apresentar ao leitor (à leitora) do Blog de São João del-Rei seu novo colaborador, Dr. PAULO ROBERTO DE ALMEIDA, diplomata e professor, entre outras especializações, que estreia com o artigo sobre o último livro de STEFAN ZWEIG, Brasil, um país do futuro.
O autor é um dos colaboradores de um livro lançado neste ano, intitulado Stefan Zweig no caleidoscópio do tempo. Aproveito a oportunidade para convidá-lo(la) para participar de um simpósio na Biblioteca Nacional na sexta-feira, dia 25/04/2025, em que será debatido o conteúdo do livro.
Link: https://saojoaodel-rei.blogspot.com/2025/04/stefan-zweig-e-o-pais-que-nao-chegou-ao.html
Cordial abraço,
Francisco Braga
Gerente do Blog de São João del-Rei”
terça-feira, 15 de abril de 2025
Stefan Zweig, pacifista, escreveu sobre Jean Jaurès, o socialista humanitário - via Francisco Braga (Gerente do Blog de São João del-Rei)
Mensagem recebida de Francisco Braga, Gerente do Blog de São João del-Rei:
Neste seu ensaio, STEFAN ZWEIG dá uma interpretação muito pessoal para a causa que teria levado a Alemanha a declarar guerra à França, dando início à Primeira Guerra Mundial em 1914, embora soubesse das muitas outras questões geográficas e políticas envolvidas.
Link: https://saojoaodel-rei.blogspot.com/2025/04/jean-jaures-o-socialista.html
JEAN JAURÈS, o socialista
A responsável pelo encontro não foi a vontade, mas a casualidade — designada miticamente como Destino. Viviam em mundos separados, seus países se encontrravam em rota de colisão, nada sugeria pontes, aproximação. Zweig viu-o uma vez na rua, num fim de tarde em Paris, e de outra vez, também na capital francesa, esteve ao seu lado algumas horas numa reunião em casa de amigos comuns (provavelmente o círculo do gravador Leon Bazalgette).
O convívio com o belga Émile Verhaeren convertera o esteta vienense Stefan Zweig num caçador de utopias e aquele tribuno que empolgava as multidões na França encarnava uma delas: o socialismo democrático e humanitário. Antes mesmo de fundar o jornal L'Humanité, Jean Jaurès (1859-1914) destacara-se como dreyfusard, militante do movimento pela reabilitação do capitão judeu Alfred Dreyfus.
Os marxistas ortodoxos entendiam que defender um militar burguês não era prioritário; Jaurès retrucava que Dreyfus fora vítima de uma tremenda injustiça e o papel dos socialistas era lutar contra todas as injustiças.
Quando a guerra parecia inevitável, conclamou os partidos socialistas europeus a colocarem-se a favor da paz porque operários, camponeses e mineiros são os principais fornecedores de carne para os canhões. “Construir escolas significa derrubar os muros das prisões”, proclamava nos comícios.
Contra Jaurès levantaram-se os conservadores, xenófobos, militaristas, monarquistas e clericais. Na noite de 31 de julho de 1914, depois de fechar a edição de L'Humanité, Jaurès foi ao bistrô Le Croissant, em Montmartre, e enquanto deleitava-se com uma torta de morangos foi assassinado com dois tiros por um nacionalista que considerava a guerra como a única solução para recuperar a querida Alsácia.
Na véspera do enterro de Jaurès, a Alemanha formalizou as hostilidades contra a França. Começara efetivamente a Grande Guerra (1914-18). Dois anos depois, 6 de agosto de 1916, integralmente comprometido com a causa pacífica, Zweig escreveu este perfil do “inimigo” Jean Jaurès no jornal Neue Freie Presse. Alberto Dines
************************
segunda-feira, 17 de fevereiro de 2025
O mundo insone, Stefan Zweig - por Francisco Braga (Blog de São João del-Rei)
O MUNDO INSONE
Quando em 28 de junho de 1914 soube do assassinato do arquiduque Francisco Fernando, herdeiro do Império austro-húngaro, e sua mulher, Stefan Zweig passava uma espécie de lua de mel rural com Friderike von Winternitz, sua primeira mulher, nos arredores de Viena. O otimismo europeísta não permitiu que interrompesse a rotina anual de visitar o mestre Verhaeren. Um mês depois, conseguia tomar um dos últimos trens que deixaram a Bélgica antes que os alemães a invadissem.
Nos primeiros dias do conflito vibrou com a vibração dos austríacos e alemães, mas logo começou a duvidar, dividido, inquieto — mergulhara na primeira crise existencial. Saiu dela amparado pela força de Friderike, pelas cartas de Romain Rolland e transformado num pacifista integral.
Para diminuir a ansiedade começou a escrever com mais frequência no folhetim do Neue Freie Press. Um mostruário de cinco artigos (praticamente um a cada ano de conflito) foi incluído no primeiro livro de ensaios, enfeixados com o título "Durante a Primeira Guerra Mundial" (estava certo de que logo haveria outra guerra).
Zweig apresenta o conjunto com breves linhas: “A publicação na íntegra [destes textos] comprova que mesmo em meio à guerra era possível tomar uma atitude independente contra a maior das catástrofes europeias, não obstante a rigorosa censura.”
“O mundo insone”, o primeiro dos textos, foi publicado no dia 18 de agosto de 1914, três semanas depois de iniciado o conflito. O instigante título — um clássico zweiguiano — tem sido utilizado com frequência nas coletâneas de ensaios publicados no pós-guerra. Alberto Dines
![]() |
| Corrigindo: sua primeira passagem pelo Brasil foi em 1936 |
Há menos sono no mundo agora, as noites são mais longas e mais longos os dias. Em cada país da infinita Europa, em cada cidade, cada ruela, cada casa, cada aposento, a respiração tranquila do sono tornou-se curta e febril, e o tempo ardente abrasa as noites e confunde os sentidos, tal qual uma noite de verão abafada e sufocante. Quantas pessoas, aqui e ali, que normalmente deslizavam da noite para o dia no negro barco do sono, embandeirado de sonhos coloridos e palpitantes, escutam agora os relógios andando, andando e andando todo o terrível caminho entre o claro e o claro, sentindo por dentro as preocupações e os pensamentos a corroer-lhes o coração, até este ficar ferido e doente! Toda uma humanidade arde agora em febre, noite e dia, uma vigília terrível e poderosa cintila pelos sentidos agitados de milhões de pessoas, o destino penetra, invisível, por milhares de janelas e portas e espanta de cada leito o sono, espanta o esquecimento. Há menos sono no mundo agora, as noites são mais longas e mais longos os dias.
4 comentários:
- Francisco José dos Santos Braga disse...
Prezad@,Um mês e meio após o início da Primeira Guerra Mundial, STEFAN ZWEIG começou a publicação de uma série de 5 artigos, um a cada ano, no folhetim do Neue Freie Press. Na presente postagem, o Blog de São João del-Rei publica o primeiro desses ensaios - O MUNDO INSONE -, em que o autor descreveu um mundo - na altura, sobretudo, europeu - que é, na sua origem, uma guerra civil europeia. Na viragem do século, o mundo vivia sua segunda globalização (a primeira foram os Descobrimentos portugueses). Nessa segunda globalização, a Europa, nomeadamente a Alemanha de Weimar ou a Áustria de Viena, vivia um extraordinário boom cultural e científico. Tudo parecia tranquilo e seguro. Nada impediu a explosão da I Guerra Mundial em 28/06/1914.Como resultado da enorme carnificina, a Grande Guerra vitimou quase 20 milhões de pessoas na Europa. Logo após, Stefan Zweig tornou-se um pacifista convicto, um homem que evitava até mesmo as disputas desportivas. Cerca de um mês depois de assinado o tratado de paz em Versalhes em junho de 1919 que encerrou o conflito, Zweig escreveu ao mestre e confidente, Romain Rolland: "Há momentos em que me pergunto se valerá a pena viver os próximos vinte anos." Impacientava-se com os impasses políticos produzidos pelo novo mapa do Velho Mundo.
Link: https://saojoaodel-rei.blogspot.com/2025/02/o-mundo-insone.html
Cordial abraço,
Francisco Braga
Gerente do Blog de São João del-Rei- 16 de fevereiro de 2025 às 09:16
- Anônimo disse...

Obrigado, Braga. O texto é oportuno e atual. Ainda hoje, "há menos sono no mundo". Os dias e as noites, estão cada vez mais curtos e mais há um perigo iminente, de olhos acesos sobre os homens. A política ferve... O mundo é um caldeirão. Parabéns pela escolha. Forte abraço poético de Geraldo Reis, O Ser Sensível.
- 16 de fevereiro de 2025 às 12:28
- Francisco José dos Santos Braga disse...
Heitor Garcia de Carvalho (graduado em Pedagogia pela Faculdade Dom Bosco (1968), mestre em Educação UFMG (1982), Ph.D em Educational Technology - Concordia University (1987 Montreal, Canada); MBA Gestão Tecnologia da Informação, Fundação Getúlio Vargas (2004); pós-doutorado em Políticas de Ensino Superior na Faculdade de Psicologia e Ciências da Informação na Universidade do Porto, Portugal (2008); professor associado do CEFET-MG) disse...
Parece hoje!!!
Deus nos proteja!!!- 16 de fevereiro de 2025 às 17:15
- Francisco José dos Santos Braga disse...
Prof. Cupertino Santos (professor aposentado da rede paulistana de ensino fundamental) disse...
Caro professor Braga
E não obstante a Europa ter passado em séculos uma geração sequer sem que tenha sido atingida pelo flagelo das guerras, seus espíritos mais empáticos e sensíveis podiam ainda ressaltar seu horror.
E esse autor que tanto acreditou no Brasil...
Saudações.
Cupertino- 16 de fevereiro de 2025 às 18:45
quarta-feira, 19 de junho de 2024
Stefan Zweig e o país que não chegou ao futuro in: Stefan Zweig no caleidoscópio do tempo - Paulo Roberto de Almeida
Mais recente capítulo de livro publicado, este ensaio sobre Stefan Zweig e sua obra sobre o Brasil, de 1941, que eu havia escrito um ano e meio atrás:
4294. “Stefan Zweig e o país que não chegou ao futuro”, Brasília, 22 dezembro 2022, 10 p. Colaboração a livro sob a coordenação da Casa Stefan Zweig e do Laboratório de Estudos Judaicos da Universidade Federal de Uberlândia. Publicado in: Kristina Michahelles, Geovane Souza Melo Junior e Kenia Maria de Almeida Pereira (orgs.), Stefan Zweig no caleidoscópio do tempo: Reflexões sobre o autor de Brasil, um país do futuro (Rio de Janeiro: Passaredo Edições, 2024, 294 p.; ISBN: 978-65-983721-0-1; p. 131-146). Relação de Publicados n. 1561
Trecho inicial de minha contribuição:
Stefan Zweig e o país que não chegou ao futuro
Paulo Roberto de Almeidaa
Diplomata, professor.
"Antes que, por livre vontade e na plena possessão de meus sentidos, eu abandone a vida, me sinto obrigado a cumprir um último dever: agradecer, desde o meu mais íntimo, a este maravilhoso país, Brasil, que nos ofereceu a mim e a minha obra um lugar tão magnífico e acolhedor. Cada dia passado aqui contribuiu a querer ainda mais a este país, em nenhum outro lugar teria desejado reconstruir a vida novamente, depois que o mundo de meu próprio idioma se derrubou e que o meu lar espiritual, a Europa, se autodestruiu. Mas, depois de cumprir sessenta anos fazem falta forças para começar totalmente de novo. E as minhas estão esgotadas, depois de tantos anos a errar sem pátria. Por isso considero melhor cerrar em seu devido tempo e com uma alta atitude uma vida que o trabalho intelectual e a liberdade pessoal me deram as maiores alegrias e me parecem o mais elevado bem desta terra. Saúdo a todos os meus amigos. Oxalá cheguem a ver a aurora depois desta larga noite. Eu, excessivamente impaciente, me adianto a todos eles."
“Declaração”, Stefan Zweig (Petrópolis, 22/02/1942)
Como nasceu a ideia de escrever sobre o “país do futuro”?
Nas memórias que começou a conceber desde sua saída apressada da Áustria, após que Hitler alcançou o poder na Alemanha, mas que só foram terminadas por ocasião de sua vinda definitiva para o Brasil, Stefan Zweig descreve seus sentimentos ao atravessar o Atlântico em 1936, a partir da Inglaterra, onde se encontrava exilado desde 1934:
Era apenas com o meu corpo, e não com toda a minha alma, que eu vivia na Inglaterra naqueles anos. E foi justamente a preocupação que me causava a Europa, essa angústia que pesava dolorosamente sobre os nervos, que me fez viajar bastante, e mesmo atravessar duas vezes o oceano, durante os anos que se estendem da tomada do poder por Hitler e o começo da Segunda Guerra Mundial. Eu estava impulsionado talvez pelo pressentimento de que era necessário me abastecer de impressões e de experiências, tantas quanto o coração poderia conter, enquanto o mundo permanecia aberto e que ainda era permitido aos barcos navegar tranquilamente pelos mares, talvez mesmo pela suspeita ainda muito vaga de que o nosso futuro, o meu em especial, estava além dos limites da Europa. Uma sequência de conferências nos Estados Unidos me ofereceu a oportunidade desejada de ver, de leste a oeste, de norte a sul, esse grande país em toda a sua diversidade, combinada, entretanto, a uma profunda unidade. Mas, talvez ainda mais forte foi a impressão que me deu a América do Sul, na qual aceitei de boa vontade participar de um congresso convidado pelo PEN-Club Internacional: nunca antes me pareceu tão importante quanto esse momento de fortificar o sentimento da solidariedade espiritual acima das fronteiras dos países e das línguas. (1993, p. 461)
Sua primeira estada na América do Sul, com uma curta passagem pelo Rio de Janeiro, entre o final de agosto e o início de setembro, foi relatada numa coleção de impressões de viagem que o próprio Stefan Zweig publicou separadamente ao retornar à Inglaterra no outono de 1936. Zweig concebeu escrever um livro sobre o Brasil logo depois dessa primeira passagem pelo país, a caminho de Buenos Aires. Eles foram reunidos em 1937 e publicados numa editora vienense com vários outros textos do autor: Begegnungen mit Menschen, Büchern, Städten (Encontros com homens, livros, cidades). Em 1981, foram novamente reunidos na coletânea Länder, Städte, Landschaften (Países, cidades, paisagens).
Zweig já estava, então, planejando escrever um livro mais alentado sobre o Brasil e por isso recusou, no final de 1937, uma proposta de seu editor brasileiro, Abraão Kogan, para publicar uma edição traduzida, o que não se realizou de imediato. Ainda assim, Kogan juntou os relatos a outros textos do livro Begegnungen e publicou-a em 1938, numa edição uniforme de sua obra, sob um título similar: Encontros com homens, livros e países. Apenas oitenta anos depois de sua primeira viagem ao Brasil, os textos foram novamente publicados sob o título de Kleine reise nach Brasilien, traduzido e publicado como Pequena Viagem ao Brasil (2016). Vários trechos da Pequena Viagem foram de fato incorporados ao País do Futuro, que se beneficiou, assim, daquele projeto inicial necessariamente sintético, dada a brevidade de sua passagem em 1936, numa travessia atlântica durante a qual ele também começou a escrever a biografia de Fernão de Magalhães, na epopeia da primeira volta ao mundo (obra terminada e publicada em 1937).
A primeira estada de Zweig no Brasil se dá, portanto, sob o governo constitucional de Getúlio Vargas – eleito em 1934 pela Assembleia Constituinte –, mas já depois da Intentona Comunista de novembro de 1935, sob a vigência da Lei de Segurança Nacional, e dois anos antes das eleições previstas para 1938, quando deveria ser eleito, por voto direto e secreto (pela primeira vez), o próximo presidente. Zweig certamente tomou conhecimento do golpe do Estado Novo, em novembro de 1937, por acaso o mesmo nome já adotado pela ditadura portuguesa quase dez anos antes, na esteira de diversos outros regimes autoritários, geralmente de direita, que estavam se multiplicando na Europa e na América Latina. Já estabelecido na Inglaterra desde 1934, quando fugiu apressadamente de Salzburg, Zweig teve o “privilégio” de ver os seus livros queimados pelos nazifascistas duas vezes: em 1933, em Berlim, e novamente na Áustria em 1938, depois do Anchluss, a anexação ao Terceiro Reich.
(...)
===========
O livro pode ser adquirido junto à Casa Stefan Zweig:
Contato: casastefanzweig@gmail.com
sábado, 30 de dezembro de 2023
A grande viagem de Fernão de Magalhães ao redor do globo, por Laurence Bergreen
Por indicação de Walmyr Buzatto, estou lendo o sample deste estupendo livro:
Laurece Bergreen:
Over the Edge of the World: Magellan's Terrifying Circumnavigation of the Globe
(2003 e 2019)
Reproduzo abaixo duas passagens para comprovar, mais uma vez, como as especiarias já foram, mais de 5 séculos atrás, o "petróleo" do mundo, e como os portugueses saíram na frente das navegações e descobertas.
Recomendo também a bela biografia do Fernão de Magalhães por Stefan Zweig, cujo anexo, sobre os custos da expedição de circumnavegação, me induziu a tentar determinar quanto teria custado, aos preços atuais, essa viagem fantástica, equivalente às explorações espaciais atuais.
Leiam a postagem aqui:
https://diplomatizzando.blogspot.com/2019/01/fernao-de-magalhaes-livros-sobre.html
Postagem em destaque
Uma nova cúpula do BRICS+: estou aguardando uma nova declaração lacunar, capciosa, mentirosa - Paulo Roberto de Almeida
O Brasil participa da cúpula do BRICS+ na Índia, como informado na nota do Itamaraty, reproduzida abaixo. Estou aguardando uma nova Declar...
-
Minha entrevista desta sexta-feira 25/02/2022, sobre a dramática situação da Ucrânia no canal +BrasilNews. 1437. “ Entrevista sobre a Ucrân...
-
Uma preparação de longo curso e uma vida nômade Paulo Roberto de Almeida A carreira diplomática tem atraído número crescente de jovens, em ...
-
Carreira Diplomática: respondendo a um questionário Paulo Roberto de Almeida ( www.pralmeida.org ) Respostas a questões colocadas por gradua...
-
Mais uma reunião do BRICS para falar muito, e não tocar nas questões mais importantes da atualidade Paulo Roberto de Almeida O BRICS é um F...
-
Um ÚNICO diplomata disputa as eleições em 2026: o embaixador Aldemo Garcia Prezados colegas da ADB, Gostaria de compartilhar com todos vocês...
-
A Casa Stefan Zweig de Petrópolis lança a segunda edição de uma palestra essencial do grande escritor austríaco: A Unidade Espiritual do M...
-
Olhando o panorama por cima: da democracia å mediocracia Os militares já não contam quase nada, ou totalmente nada, na política, o que é u...
-
ADL : No blog Diplomatizzando , há - até o momento - a publicação de sete textos (numerados de 1 a 7) sobre "Autobiografia de um f...
-
Erico Veríssimo, falecido há muitos anos, acaba de adentrar o STF. Se fosse vivo, teria material para mais um romance do absurdo: Distopia d...





2 comentários:
Francisco José dos Santos Braga (compositor, pianista, escritor, tradutor, gerente do Blog do Braga e do Blog de São João del-Rei) disse..
Prezad@,
Enquanto viveu JEAN JAURÈS, o socialista, o seu argumento a favor da paz prevaleceu sobre o antigermanismo francês e a pressão interna por uma declaração de guerra contra a Alemanha. Com o seu assassinato, a Alemanha formalizou as hostilidades contra a França. O antigermanismo francês foi uma das consequências da Guerra Franco-Prussiana (1870-71), em que, derrotada, a França foi obrigada a entregar aos vencedores as regiões de Alsácia e Lorena, região rica em minério de ferro, marco inicial da unificação alemã, sob o comando de Bismarck.
Neste seu ensaio, STEFAN ZWEIG dá uma interpretação muito pessoal para a causa que teria levado a Alemanha a declarar guerra à França, dando início à Primeira Guerra Mundial em 1914, embora soubesse das muitas outras questões geográficas e políticas envolvidas.
Link: https://saojoaodel-rei.blogspot.com/2025/04/jean-jaures-o-socialista.html
Cordial abraço,
Francisco Braga