segunda-feira, 30 de março de 2026

El «corolario Trump» quiere controlar los recursos y la política de América Latina. No hay garantías de que tenga éxito - Mariano Aguirre Ernst CIDOB

El «corolario Trump» quiere controlar los recursos y la política de América Latina. No hay garantías de que tenga éxito
Mariano Aguirre Ernst
CIDOB, 3/2026
https://www.cidob.org/ca/publicacions/corolario-trump-quiere-controlar-recursos-politica-america-latina-no-hay-garantias

La relación entre Estados Unidos y América Latina ha cambiado radicalmente en los 90 días que van desde el 5 de diciembre pasado, cuando se publicó la nueva Estrategia de Seguridad Nacional (NSS), y la reunión celebrada el 7 de marzo en Florida entre el presidente Donald Trump con 10 presidentes latinoamericanos, una primera ministra y el futuro primer mandatario chileno.

En enero, tras un despliegue militar en el Caribe, Washington secuestró a Nicolás Maduro, presidente de Venezuela e impuso al gobierno de Caracas condiciones favorables a los intereses de Estados Unidos. A continuación, estrechó el bloqueo a Cuba, prohibiendo la llegada de barcos petroleros a la isla, mientras explora un «cambio de orientación del régimen» como hizo en Venezuela.

En marzo lanzó una operación conjunta de fuerzas ecuatorianas y estadounidenses contra el narcotráfico, sin olvidar las regulares amenazas a México de intervenir con fuerzas especiales contra el crimen. Esto provocaría una crisis de legitimidad a la presidenta Claudia Sheinbaum.

Regreso de los soberanistas

Durante varias décadas América Latina ocupó un lugar secundario, por detrás de Oriente Medio, Europa y Asia, en las prioridades de la política exterior de Washington. Sin embargo, en su segunda presidencia Trump la ha situado en primera línea. Su Administración ha revivido la idea de que Estados Unidos debe controlar «el hemisferio».

A principios del siglo XX, mientras se producía la expansión imperial estadounidense, una serie de ideólogos denominados «soberanistas» plantearon que el país debía tener plena libertad frente a los acuerdos e instituciones internacionales que amenazaban con limitar la jurisdicción soberana y la gobernanza de Estados Unidos, especialmente en el denominado hemisferio occidental.

La nueva Estrategia de Seguridad Nacional de Estados Unidos, al igual que su Estrategia de Defensa Nacional (publicadas en noviembre de 2025 y enero de 2026) proyectan controlar el hemisferio política, económica, comercial y militarmente. Se trata del «corolario Trump» a la Doctrina Monroe, una política de 1823 que establecía que las potencias europeas no debían intervenir en América Latina. Esta doctrina allanó el camino para la preeminencia de Estados Unidos en la región hasta el siglo XX.

Según el “corolario Trump”, Estados Unidos tiene derecho a resucitar la Doctrina Monroe. Para ello, reajustará su presencia militar en la región, aumentará las fuerzas navales para controlar rutas migratorias y tráficos ilícitos, y llevará a cabo despliegues en las fronteras. Además, utilizará su «sistema militar superior al de cualquier otra nación del mundo» para obtener acceso a los recursos energéticos y minerales.

La NSS quiere un hemisferio «libre de incursiones o propiedad de activos clave por parte de potencias extranjeras hostiles» (en referencia a China), controlar «las cadenas de suministro críticas», y garantizar «el acceso continuo a ubicaciones estratégicas».

Estados Unidos debe ser «preeminente en el hemisferio occidental como condición para [su] seguridad y prosperidad [...] permitiéndo[le] imponer[se] con confianza donde y cuando sea necesario». Con este fin, se llevarán a cabo «despliegues específicos para asegurar la frontera y derrotar a los cárteles».

En la estrategia y las políticas de la Administración Trump, la migración está relacionada con los delitos asociados al tráfico de drogas y con el control fronterizo. La NSS advierte de que los flujos migratorios conducirán a la «desaparición de la civilización» en Europa, y que esto debe evitarse en el hemisferio. Los inmigrantes latinos son un objetivo central. Estos son los puntos de vista de ideólogos del movimiento Make America Great Again (MAGA), como el subjefe de gabinete para políticas, Stephen Miller, y el vicepresidente JD Vance.

La NSS afirma que se «ampliarán» las alianzas con gobiernos afines para cooperar en la lucha contra «los narcoterroristas, los cárteles y otros criminales transnacionales» y para «que nos ayuden a detener la migración ilegal y desestabilizadora».

La reunión de Trump con una decena de presidentes, a la que no fueron invitados los de Brasil, Colombia y la presidenta de México, reafirmó la necesidad de cooperar militarmente frente a estas «amenazas». En el encuentro que Trump tuvo con el presidente colombiano Gustavo Petro en febrero pasado le habría urgido a que las fuerzas armadas colombianas cooperen con las venezolanas (del gobierno de Delcy Rodríguez), ecuatorianas y peruanas en la guerra contra el crimen.

Extrañas prioridades

La NSS presta mucha más atención a la migración y al crimen organizado en el hemisferio que a otras cuestiones de seguridad global como los retos que plantea China, la guerra en Ucrania, los arsenales nucleares, las estrategias militares de Beijing y Moscú, y las relaciones con Europa, Japón y Australia.

En sus pasajes sobre el hemisferio occidental, la NSS es confusa y presenta omisiones sorprendentes. En las referencias (en 5 de las 31 páginas) al «hemisferio occidental», el documento solo se ocupa de América Latina, sin mencionar a Canadá (que, según Trump, debería aceptar ser anexionado por Estados Unidos). Asimismo, no aborda las relaciones con México o Brasil, ni el colapso de Haití.

Pero, reafirmando la visión hemisférica, en enero Trump lanzó una ofensiva discursiva para apoderarse de Groenlandia, territorio autónomo de soberanía danesa. Este paso, unido a sus intenciones de volver a controlar el Canal de Panamá, indica una interpretación ampliada de lo «hemisférico», desde el Polo Norte al Polo Sur.

Juan Gabriel Tokatlian (Universidad Torcuato di Tella, Argentina), recuerda que «Los países latinoamericanos y caribeños miembros del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) de 1947 tienen la posibilidad», y sería diplomáticamente concebible, «de apelar a ese acuerdo para tratar las amenazas de Estados Unidos de apoderarse de Groenlandia».

Pero Trump quiere acceder a los recursos sin respeto por tratados ni compensaciones, coaccionando en lugar de negociar con las élites locales (mediante guerras arancelarias y recortes en la ayuda al desarrollo), proporcionando fondos a gobiernos afines (como ha hecho con Argentina), y realizando intervenciones militares limitadas.

Este enfoque contrasta con el de China, que lleva más de dos décadas proporcionando inversiones y créditos a cambio de acceso a los recursos, sin imponer condiciones.

La reacción de América Latina

En la visión de Trump, América Latina tiene que elegir entre Estados Unidos y China. Sin embargo, la región tiene otras opciones, como son incrementar sus relaciones con Europa y potencias emergentes del Sur. La respuesta de los gobiernos, especialmente los países más fuertes, como Brasil y México, será no romper con Washington sino diversificar sus relaciones y fomentar la desdolarización de los intercambios comerciales.

La unidad regional es muy débil, y el impacto político del Corolario Trump será negativo, entre otras cuestiones, porque promoverá la autonomía de los militares respecto del poder civil. Pero, en la medida que ni las políticas ultraconservadoras locales ni la Doctrina Monroe 2.0 tienen interés en cuestiones como la desigualdad, la exclusión, el impacto de la crisis climática, y la participación democrática es dudoso que el proyecto MAGA aplicado a la región pueda imponerse. Aunque eso requerirá, como le ocurre a Europa, que los actores democráticos de la región refuercen y establezcan nuevas políticas de alianzas en otras partes del sistema internacional.

Palabras clave: Trump, corolario, América Latina, Estrategia de Seguridad Nacional, Estados Unidos, recursos, Venezuela, Doctrina Monroe, Groenlandia, Argentina

E-ISSN 2014-0843

Mariano Aguirre Ernst, investigador sénior no residente, CIDOB; investigador asociado del Programa de Seguridad Internacional, Chatham House; y asesor del Centro Regional de Paz y Seguridad de la Fundación Friedrich Ebert
Este artículo es una actualización de una versión previa publicada en Chatham House.

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