Mostrando postagens com marcador socialismo. Mostrar todas as postagens
Mostrando postagens com marcador socialismo. Mostrar todas as postagens

sexta-feira, 13 de março de 2026

Adam Smith y el taoísmo de mercado - James A. Dorn (El Cato Intitute)

 Adam Smith y el taoísmo de mercado

James A. Dorn dice que las raíces del liberalismo son más profundas y se remontan a antiguos pensadores chinos como Lao Tzu y otros, quienes reconocieron que el orden podía surgir espontáneamente si los gobernantes seguían el principio de wu wei (no intervención).

Adam Smith (1723-1790), a menudo conocido como el "padre fundador de la economía", fue, de hecho, un filósofo moral que concedía un gran valor a la libertad y la rectitud moral. Su famoso tratado sobre La riqueza de las naciones (1776) fue precedido por La teoría de los sentimientos morales (1759). Smith no solo estaba interesado en la asignación eficiente de los recursos. Se adhería al principio de no intervención y era un firme defensor del libre comercio (laissez-faire). Al igual que otros liberales clásicos, se interesaba por las instituciones necesarias para crear un orden social armonioso, y consideraba que la clave era un "sistema simple de libertad natural", respaldado por un estado de derecho justo que protegiera a las personas y la propiedad. Sus ideas deben celebrarse junto con el 250 aniversario de la Declaración de Independencia.

La doctrina de la mano invisible de Adam Smith

Aunque Smith solo utilizó el término "mano invisible" una vez en su obra La riqueza de las naciones (WN), es, con diferencia, el término más citado de ese libro. Sostenía que los individuos son egoístas y que, al perseguir sus intereses —dentro de un sistema que apoya el liberalismo—, la sociedad se beneficiaría sin necesidad de una dirección central. A continuación se incluyen las citas pertinentes.

  • "No es de la benevolencia del carnicero, del cervecero o del panadero de quien esperamos nuestra cena, sino de su interés propio" (WN, ed. Modern Library, 1937: 14).
  • "El comercio y la manufactura introdujeron gradualmente el orden y el buen gobierno y, con ellos, la libertad y la seguridad de los individuos" (WN, p. 385).
  • "Confiamos con total seguridad en que la libertad de comercio, sin ninguna intervención del gobierno, siempre nos proporcionará el vino [y otros bienes] que necesitamos" (WN, p. 404).
  • Al perseguir su propio interés, un individuo a menudo es "guiado por una mano invisible" para promover "el de la sociedad de manera más eficaz que cuando realmente tiene la intención de promoverlo" (WN, p. 423).
  • "Por lo tanto, al eliminarse por completo todos los sistemas, ya sean de preferencia o de restricción, el sistema obvio y simple de la libertad natural se establece por sí solo. Todo hombre, siempre que no viole las leyes de la justicia, queda perfectamente libre para perseguir su propio interés a su manera y para poner tanto su industria como su capital en competencia con los de cualquier otro hombre u orden de hombres". Así, "el soberano queda completamente liberado de un deber [...] para cuyo cumplimiento adecuado ninguna sabiduría o conocimiento humano podría ser suficiente" (WN, p. 651).
  • Bajo el "sistema de libertad natural", el Estado/soberano solo tiene poderes limitados: en primer lugar, salvaguardar "a la sociedad de la violencia y la invasión de otras sociedades independientes"; en segundo lugar, proteger "a cada miembro de la sociedad de la injusticia o la opresión de cualquier otro miembro de la misma, o el deber de establecer una administración exacta de la justicia"; y en tercer lugar, mantener "ciertas obras públicas y ciertas instituciones públicas" (ibíd.).
  • "En el gran tablero de ajedrez de la sociedad humana, cada pieza tiene un principio de movimiento propio, totalmente diferente del que la legislatura podría decidir imponerle. Si esos dos principios coinciden y actúan en la misma dirección, el juego de la sociedad humana transcurrirá con facilidad y armonía, y es muy probable que sea feliz y exitoso. Si son opuestos o diferentes, el juego transcurrirá de forma miserable y la sociedad se verá sumida en todo momento en el mayor grado de desorden" (Teoría de los sentimientos morales, Liberty Classics, 1969: 381).

Estas citas ilustran la idea de Smith, compartida por otros liberales clásicos, de que la armonía social y económica se logra mejor mediante la adhesión a la libertad bajo un estado de derecho justo que proteja los derechos fundamentales a la vida, la libertad y la propiedad. Sin embargo, las raíces del liberalismo —y la idea de la armonía que surge de la libertad bajo la ley— son más profundas y se remontan a antiguos pensadores chinos como Lao Tzu, quien reconoció que el orden podía surgir espontáneamente si los gobernantes seguían el principio de wu wei (no intervención). En la siguiente sección se exploran algunos de los pensadores que defendían lo que yo he denominado "taoísmo de mercado" (Dorn 1998: cap. 7).

El Tao del mercado

Los mercados están en todas partes. Las personas se esfuerzan por mejorar su situación mediante intercambios mutuamente beneficiosos. Cuanta más libertad haya —sujeta a un auténtico estado de derecho—, mayores serán las posibilidades de crear armonía social y económica. Adam Smith lo entendió, al igual que varios pensadores chinos mucho antes de que apareciera La riqueza de las naciones.

Lao Tzu

Lao Tzu, que según la tradición vivió en el siglo VI a. C., reconoció que la mejor manera de lograr la armonía económica y social es limitando el poder del Estado y ampliando la libertad de elección individual, siempre que se respete un estado de derecho justo. He aquí algunas citas relevantes del Tao Te Ching ("El clásico del camino y su virtud", también conocido como Laozi).

  • "Cuantas más restricciones y limitaciones haya, más empobrecidos estarán los hombres... Cuantas más normas y preceptos se impongan, más bandidos y delincuentes se producirán. De ahí que tengamos las palabras de los sabios: A través de mi no acción, los hombres se transforman espontáneamente. A través de mi quietud, los hombres se vuelven espontáneamente tranquilos. A través de mi no interferencia, los hombres aumentan espontáneamente su riqueza" (cap. 57, traducido por Chang Chung-yuan, Harper & Row, 1975).
  • "Cuando los impuestos son demasiado altos, la gente pasa hambre. Cuando el gobierno es demasiado intrusivo, la gente pierde su espíritu. Actúa en beneficio del pueblo. Confía en ellos; déjalos en paz" (Cap. 75, traducido por Stephen Mitchell, HarperPerennial, 1991).
  • "Cuando el gobierno no es discriminatorio y es aburrido, el pueblo está contento y es generoso". Pero "cuando el gobierno es inquisitivo y discriminatorio, el pueblo está decepcionado y es conflictivo" (Cap. 58, traducido por Wing-Tsit Chan 1963: 167).

Los líderes y el pueblo de China pueden recurrir a Lao Tzu en busca de orientación. Su oposición a la intervención del gobierno y su poderosa idea del orden espontáneo son tan relevantes hoy como lo eran en la antigua China. Como señala Wing-Tsit Chan, un destacado filósofo chino, el Tao Te Ching "se opone firmemente al gobierno opresivo". El "gobernante sabio" debe guiar mediante la "no interferencia" (wu wei). Por lo tanto, "el taoísmo no es una filosofía de retirada. El hombre debe seguir a la naturaleza, pero al hacerlo no se elimina; al contrario, se cumple su naturaleza" (Chan, 1963: 137).

Han Fei Tzu

Han Fei Tzu, un destacado erudito legalista del siglo III a. C., aceptó la noción taoísta del orden espontáneo, pero hizo hincapié en que, dada la naturaleza del hombre, las normas son necesarias para garantizar que la libertad conduzca a resultados socialmente beneficiosos, limitando el poder del Estado y garantizando la igualdad ante la ley.

Las ideas de Han Fei sobre la naturaleza humana y el papel de las normas en la promoción de la armonía social son muy similares a las de Adam Smith. En el capítulo 32 de lo que se conoce como Han Fei Tzu, encontramos el siguiente pasaje:

Cuando un hombre vende sus servicios como jornalero, el amo le da buena comida a expensas de su propia familia y le paga con dinero y ropa. Esto no es porque quiera al jornalero, sino porque dice: "De esta manera, su arado penetrará más profundamente en la tierra y su siembra será más activa". El jornalero, por su parte, ejerce su fuerza y trabaja afanosamente en el laboreo y el deshierbe. Ejerce toda su habilidad en el cultivo de los campos. No lo hace porque quiera a su amo, sino porque dice: "De esta manera tendré buena sopa, y el dinero y la ropa me llegarán fácilmente". Así, gasta sus fuerzas como si entre ellos existiera un vínculo de amor, como el que existe entre padre e hijo. Sin embargo, sus corazones se centran en la utilidad, y ambos albergan la idea de servirse a sí mismos. Por lo tanto, en la conducta de los asuntos humanos, si uno tiene la intención de hacer el bien, será fácil mantener la armonía, incluso con un nativo de Yüeh [un estado bárbaro]. Pero si uno tiene la intención de hacer daño, incluso el padre y el hijo se separarán y sentirán enemistad el uno hacia el otro [Fung 1952: 327].

Este extracto muestra claramente que Han Fei aceptaba ideas taoístas similares al concepto moderno de orden espontáneo y reconocía la importancia del intercambio voluntario. También reconocía que los hombres podían hacer el mal y, por lo tanto, la paz y la prosperidad requerían un gobierno sujeto a leyes igualitarias de justicia. En el capítulo 50, dice: "Si se hace que el pueblo no pueda hacer el mal, todo el estado puede mantenerse en paz" (Fung 1952: 330). Así, aunque Han Fei acogía con agrado la virtud confuciana, no la consideraba suficiente para prevenir el mal.

El poder (shih) del gobernante no debía ser ilimitado, sino que debía utilizarse de manera justa a través de la ley (fa) y los métodos (shu), un sistema de castigos y recompensas que constituyen los "principios necesarios" de un "grandioso gobierno bueno". La idea clave, señala Fung (ibíd.), es que "si el gobernante puede utilizar estos principios, será capaz de gobernar a través de la no acción (wu wei)".

En otras palabras, el orden fluye de la libertad bajo la ley. Los gobernantes que utilizan su poder sabiamente para prevenir el daño, al tiempo que permiten a las personas la libertad de perseguir sus propios intereses, crearán armonía social y económica. En el capítulo 29 del Han Fei Tzu, aprendemos que los gobernantes antiguos, que se adherían a los principios necesarios del buen gobierno,

se basaban para el buen gobierno... en leyes y métodos; dejaban que lo correcto y lo incorrecto se trataran con recompensas y castigos; y remitían lo ligero y lo pesado al equilibrio de la balanza. No se oponían al orden natural y no infligían daño a los sentimientos y la naturaleza humanos... No presionaban lo que estaba más allá de la ley, ni dejaban pasar lo que estaba dentro de ella. Se mantuvieron fieles al orden adecuado y respondieron a lo espontáneo... Las responsabilidades de la gloria o la desgracia dependían del individuo, y no de los demás [Fung 1952: 331].

En el capítulo 11 del Han Fei Tzu se encuentra otra prueba de que Han Fei no quería utilizar la ley para reprimir a las personas, sino para hacerlas responsables y libres de perseguir sus propios intereses, lo que, en su opinión, produciría espontáneamente una sociedad armoniosa: "Los eruditos versados en la ley deben tener una resolución firme y una rectitud inquebrantable... [Deben] ser capaces de rectificar la conducta malvada de los hombres poderosos" (Fung 1952: 335).

En el capítulo 42, Han Fei afirma:

Creo que al establecer leyes y métodos, y al fijar normas y medidas, puedo beneficiar al pueblo y facilitarle el camino. Por lo tanto, no temo la calamidad de incurrir en la ira de un superior desordenado o poco ilustrado, sino que primero debo pensar en cómo hacer que la riqueza y los beneficios sean adecuados para el pueblo... No puedo soportar la acusación de actuar con avaricia y mezquindad, y no me atrevo a perjudicar el curso de la moralidad y el conocimiento [Fung 1952: 336].

Han Fei, en el capítulo 50, advirtió contra un Estado redistributivo, que, en su opinión, atenuaría los incentivos para ahorrar y ser productivo. Según él, quitarle la propiedad a una persona trabajadora y redistribuirla a una persona derrochadora a través del Estado disminuiría la riqueza de la nación. Como señala Fung (1952: 328), "En economía, Han Fei Tzu sostiene que, dado que todos los hombres actúan en su propio interés, es mejor dejarlos solos en libre competencia. Por lo tanto, se opone a la doctrina confuciana de la división equitativa de la tierra".

La fusión del taoísmo y el legalismo (véase Schwartz 1985: 343-44), para mostrar la importancia de las normas y las instituciones para el surgimiento de un orden social y económico espontáneo, proporciona importantes lecciones para los actuales líderes de China (Dorn 2016).

Sima Qian

Durante la dinastía Han, el gran historiador Sima Qian (c. 145-86 a. C.), en su famosa obra Registros del historiador (Shiji), reconoció la importancia de los mercados y la división del trabajo para aumentar la riqueza individual y social, así como el efecto ruinoso de la intromisión del gobierno y la planificación centralizada. En "Las biografías de los mercados monetarios", argumentó:

Debe haber agricultores para producir alimentos, hombres para extraer la riqueza de las montañas y los pantanos, artesanos para producir estas cosas y comerciantes para distribuirlas. No hay necesidad de esperar las órdenes del gobierno: cada hombre desempeñará su papel, haciendo todo lo posible por conseguir lo que desea... Cuando todos trabajen de buena gana en su oficio, al igual que el agua fluye incesantemente cuesta abajo día y noche, las cosas aparecerán sin buscarlas y la gente las producirá sin que se les pida. Porque claramente esto concuerda con el Camino [Tao] y está en consonancia con la naturaleza [Shiji, cap. 129].

Este pasaje proporciona una prueba más de que, mucho antes de la Ilustración escocesa, China ya había desarrollado la idea del orden espontáneo y comprendido la mano invisible de Adam Smith. Como sugiere el economista Gregory C. Chow (Zhou Zhizhuang), "Sima tenía un profundo conocimiento del funcionamiento de la economía de mercado". De hecho, "podría ser difícil encontrar un pasaje en La riqueza de las naciones de Adam Smith que ofrezca una descripción más clara y sencilla de la economía de mercado" (Chow 2007: 13).

Adam Smith en China

La primera traducción china de La riqueza de las naciones apareció en 1902. Se trataba de una traducción parcial realizada por Yan Fu, que presentaba a los lectores la economía política de Smith (véase Zhu 1993). Hoy en día, se puede visitar la Universidad Suroccidental de Finanzas y Economía de Chengdu (SWUFE)y ver una estatua de tamaño natural de Smith adornando el campus, que representa el alcance global de la SWUFE y su apertura a nuevas ideas que ayudan a configurar el desarrollo económico.

Sin embargo, la adhesión de Smith al principio de libertad bajo un estado de derecho justo aún no ha sido comprendida por el Partido Comunista Chino, que está representado en todas las universidades nacionales de China.

Aunque el movimiento reformista, que comenzó en 1978, ha logrado cierto grado de liberalización económica, el PCCh sigue comprometido con el "socialismo con características chinas" (también conocido como "socialismo de mercado"), en contraposición a lo que Milton Friedman (1989: 569) ha denominado "mercados privados libres" o lo que podríamos llamar "taoísmo de mercado".


Adam Smith, SWUFE, Chengdu.

El camino hacia el desarrollo armonioso

En noviembre de 2008, el Instituto Cato copatrocinó una conferencia con la Universidad Renmin de Pekín para conmemorar el 30º aniversario de la reforma económica de China. Tom Palmer, vicepresidente ejecutivo de programas internacionales, desempeñó un papel fundamental en la organización del programa, acertadamente titulado "El camino hacia el desarrollo armonioso". Fue un momento emocionante, porque la liberalización estaba transformando China y ofreciendo un futuro más brillante a todos aquellos que deseaban una mayor libertad económica y social. Los asistentes al evento recibieron un pequeño globo de cristal con imágenes de Adam Smith y Lao Tzu, que simbolizaban la integración del pensamiento liberal de Occidente y Oriente.

Bill Niskanen (presidente de Cato) y yo nos unimos a Tom para preparar un vídeo para la conferencia. Expresamos nuestras esperanzas de que continuara la liberalización y felicitamos a China por abrirse al mundo exterior y permitir que las personas salieran de la pobreza entrando en los mercados emergentes. Sin embargo, advertimos que para crear armonía económica y social es necesario comprometerse con el principio de no intervención, es decir, la libertad bajo un estado de derecho que proteja a las personas y la propiedad.

Mucho ha cambiado desde 2008, especialmente con el ascenso del líder supremo Xi Jinping, que ha tomado medidas drásticas contra cualquier desviación del dogma del PCCh. El "pensamiento de Xi Jinping" forma ahora parte de la Constitución del PCCh, y Xi es ahora, en la práctica, presidente vitalicio y secretario general. El clima intelectual ha pasado de apoyar "Los mercados por encima de Mao" a "El Estado contraataca", títulos de libros publicados en 2014 y 2019, escritos por Nicholas Lardy, un respetado estudioso de China.

Xi Jinping ha defendido superficialmente el libre mercado de ideas, diciendo a sus compañeros en el XIX Congreso Nacional del Partido Comunista Chino: "Debemos seguir el principio de dejar que florezcan cien flores y que compitan cien escuelas de pensamiento" (Xi 2017). La retórica es buena, pero la realidad es que China sigue siendo un sistema cerrado para la libertad de pensamiento. En China no existen los derechos naturales, solo los derechos sancionados por el PCCh, y estos están estrictamente limitados por la adhesión al dogma socialista. No se tolerará nada que amenace el monopolio del poder del PCCh.

El desarrollo pacífico es un objetivo declarado del PCCh. Pero ese objetivo se alcanza mejor siguiendo el taoísmo de mercado y los principios liberales clásicos, especialmente el principio de no intervención (wu wei), o libertad bajo un estado de derecho justo, tal y como lo entendían Adam Smith, Lao Tzu y Han Fei Tzu.

Por último, al celebrar el 250 aniversario de La riqueza de las naciones y la Declaración de Independencia, Estados Unidos debería practicar lo que predica y adherirse a sus principios fundacionales limitando el poder del Gobierno, protegiendo las libertades básicas y fomentando el libre comercio tanto a nivel nacional como internacional.

Este artículo fue publicado originalmente en Cato At Liberty (Estados Unidos) el 2 de marzo de 2026.

terça-feira, 27 de agosto de 2024

Capitalismo e socialismo: brevíssimas definições- Antonio Candido, Paulo Roberto de Almeida

"O que se pensa ser a face humana do capitalismo é o que o socialismo arrancou dele, com suor, lágrimas e sangue."

Antonio Cândido


O que os socialistas ingênuos como Antônio Cândido não entendem é que o capitalismo não é, nunca foi, um sistema articulado para propósitos definidos, e sim um processo de articulações sociais não dirigidas a objetivos explícitos, ao contrário do socialismo, um sistema autoritário, centralmente planejado, para atingir determinados fins. 

Não podia dar certo, não deu certo.

Paulo Roberto de Almeida


segunda-feira, 1 de janeiro de 2024

Uma reflexão sobre o mundo real e o mundo acadêmico dos nossos tempos - Paulo Roberto de Almeida

 Uma reflexão sobre o mundo real e o mundo acadêmico dos nossos tempos

Parece que boa parte do mundo acadêmico, geralmente em ciências sociais, não tem consciência de que o mundo em que se vive atualmente foi justamente construido pelo liberalismo capitalista dos últimos séculos, onde este existiu de forma livre.
O socialismo nunca construiu nada de relevante, a não ser opressão e miséria! Basta revisar os registros históricos dos últimos 100 anos para verificar essa realidade: mais povos e nações SAÍRAM do socialismo nas últimas três décadas, do que adotaram soluções e regimes declaradamente socialistas, ou anticapitalistas, inclusive a China e a Índia, os dois melhores exemplos de diminuição de uma miséria ancestral, agravada pelo socialismo que adotaram na segunda metade do século XX.
Muito da produção intelectual nessas áreas é feita de críticas acerbas ao capitalismo e ao liberalismo, e de prescrições para mais estatismo e mais intervencionismo, como se o mundo resultante fosse mais eficiente para se criar riqueza e bem-estar, à margem das liberdades capitalistas já enunciadas por Adam Smith no século XVIII.
Alguma dúvida sobre isso?
A despeito das reiteradas críticas ao capitalismo e ao liberalismo no mundo acadêmico, poucos experimentos efetivos nas últimas décadas se traduziram em movimentos tendentes a implantar regimes anticapitalistas em sua plenitude. Mas boa parte do mundo acadêmico ainda persiste em acreditar que um mundo regulado burocraticamente por instituições estatais seria melhor para a vida de pessoas reais do que a saudável anarquia do sistema capitalista, que sempre foi tendencialmente liberal, a despeito de controles de regulações, inerentemente instáveis e ineficientes.
E por que isso ocorre? A resposta é muito simples. A maior parte dos acadêmicos que pensam assim está apartada do mundo da contabilidade, das tabelas de ganhos e perdas, da lenta acumulação de riquezas vinculada ao esforço constante de controlar ativos e passivos, coisas que estão indissoluvelmente ligadas ao mundo capitalista. São acadêmicos alheios a esse mundo, ou porque são funcionários públicos de universidades ou mesmo quando trabalham em instituições privadas não são ligadas ao departamento de contabilidade, e podem assim dedicar-se a devaneios alheios ao mundo dos recursos que pagam seus salários.
Brasília, 1/01/2024

quarta-feira, 1 de junho de 2022

Os defensores do capitalismo perderam a guerra ideológica’, diz historiador alemão: Rainer Zitelman - José Fucs (Estadão)

 Os defensores do capitalismo perderam a guerra ideológica’, diz historiador alemão

Para o escritor, apesar da resiliência do sentimento anticapitalista, a história mostra que o sistema de livre mercado – e não o socialismo – é o maior responsável pela redução da pobreza no mundo

Entrevista com

Rainer Zitelmann, historiador e sociólogo 

José Fucs, O Estado de S.Paulo

1 de junho de 2022

O historiador e sociólogo alemão Rainer Zitelmann, de 64 anos, seguiu à risca a velha máxima atribuída a Georges Clemenceau(1841-1929), ex-primeiro-ministro francês, de que “um homem que não seja um socialista aos 20 anos não tem coração e um homem que seja um socialista aos 40 não tem cabeça”. 

Militante maoísta na juventude, Zitelmann se tornou um defensor entusiasmado do sistema de livre mercado e um crítico implacável do socialismo e do pensamento anticapitalista. Ex-jornalista, ex-empresário e investidor do mercado imobiliário, ele escreveu uma série de livros sobre o capitalismo e sobre os multimilionários, que se tornaram referências nas respectivas áreas.

Nesta entrevista ao Estadão, Zitelmann – que dará uma palestra na I Conferência Internacional da Liberdade, na sexta-feira, 3, em São Paulo, com transmissão ao vivo pelo YouTube – fala sobre seu livro "O capitalismo não é o problema, é a solução" (Ed. Almedina), lançado recentemente no Brasil. Ele apresenta casos concretos e argumentos em favor do livre mercado, em comparação com as experiências fracassadas do chamado “socialismo real”, e analisa a resiliência das ideias socialistas após a queda do Muro de Berlim, em 1989. Discute também as questões da desigualdade e da redução da pobreza, em meio a farpas disparadas contra intelectuais e acadêmicos que, em sua visão, reforçam o sentimento anticapitalista no mundo. 

Rainer Zitelmann
Rainer Zitelmann, historiador e sociólogo Foto: Rainer Zitelmann

O sr. afirma que o capitalismo não é o problema, é a solução. O que o leva a dizer isso de forma tão categórica? 

Vou lhe dar só um dado, mas posso lhe dar outros. Há 200 anos, por volta de 1820, antes do capitalismo, 90% da população mundial viviam na pobreza extrema. Hoje, são menos de 10%. Mais da metade da queda se deu nos últimos 35 anos. Veja o que aconteceu na China. No fim dos anos 1950, 45 milhões de pessoas morreram como resultado do chamado “Grande Salto para a Frente” empreendido por Mao Tsé-Tung. Em 1981, cinco anos depois da morte de Mao, 88% da população chinesa ainda viviam em extrema pobreza. Foi mais ou menos quando eles começaram a introduzir a propriedade privada e as reformas pró-mercado no país. Hoje, menos de 1% estão nesta situação. Isso nunca aconteceu na história. Nunca tantas pessoas saíram do estado de extrema pobreza em tão pouco tempo como resultado de reformas pró-mercado. 

O economista francês Thomas Piketty afirma em seu livro “O capital no século 21”, lançado em 2014, que o capitalismo levou ao aumento da desigualdade no mundo, especialmente nas últimas décadas. Como o sr. analisa a questão da desigualdade e as críticas de Piketty ao capitalismo? 

Antes de mais nada, é preciso considerar que o próprio Piketty reconhece que, na maior parte do século 20, a desigualdade diminuiu. Agora, ele diz que, a partir dos anos 1980, 1990, tempos ruins prevaleceram, levando em conta principalmente o que aconteceu nos Estados Unidos e em alguns países europeus. Ironicamente, foi justamente neste período que houve o maior progresso na luta contra a pobreza extrema no mundo. Para mim, a desigualdade não é o ponto principal. A prioridade é a redução da pobreza. No caso da China, que mencionei há pouco, a desigualdade obviamente aumentou nas últimas décadas, com as reformas pró-mercado. Hoje, a China tem muito mais bilionários do que tinha antes. Nos tempos de Mao não havia um único bilionário na China. Hoje, há centenas de bilionários, tantos quanto nos Estados Unidos. Em Pequim, há mais bilionários do que em Nova York. Mas ninguém na China está pedindo para voltar aos tempos de Mao, porque havia mais igualdade naquela época.  

Ironicamente, mesmo que a desigualdade tenha aumentado nos Estados Unidos, como diz Piketty, milhões de pessoas estão tentando imigrar para lá, em busca de uma vida melhor. Como o sr. vê esta questão?

Este é um dos meus principais argumentos em favor do capitalismo. É importante olhar para onde os imigrantes vão. Eles sempre vão de países com menos liberdade econômica para países com mais liberdade econômica. Na época do comunismo, ninguém falava que queria ir da Alemanha Ocidental para a Alemanha Oriental. Hoje, ninguém vai dizer que quer ir de Miami para Cuba. Talvez para passar umas férias, por umas duas semanas, e olhe lá. Ninguém diz também que quer ir da Coreia do Sul para a Coreia do Norte. Ou que quer “escapar” do capitalismo do Chile para o “paraíso socialista” da Venezuela.  

Além da China e do Chile, que outros exemplos o sr. poderia citar de países que prosperaram nas últimas décadas, a partir da adoção ou do fortalecimento do sistema de livre mercado? 

No Vietnã, por exemplo, eles fizeram um grande progresso econômico nos últimos 30 anos, com o aumento da liberdade econômica. As pessoas lá estão muito melhor hoje. A Polônia é um dos países que mais aumentaram a liberdade econômica no mundo nas últimas décadas. É incrível o que aconteceu lá desde a queda do comunismo. Então, na prática, o que a gente vê é que o capitalismo funciona.

“Nos anos 1990, ninguém acreditava no socialismo, porque a derrocada do comunismo era muito recente”

O sr. mencionou o caso do Chile, mas lá a esquerda, que defende maior intervenção do Estado na economia, venceu as últimas eleições. Se o sistema era tão bom no Chile, como o sr. afirma, por que a esquerda ganhou a eleição?

Às vezes, as pessoas esquecem a razão pela qual eram bem-sucedidas. O Chile alcançou um grande progresso econômico, em termos de PIB (Produto Interno Bruto) per capita e também de outros indicadores, nas últimas décadas. Muita gente não sabe, mas a desigualdade diminuiu no Chile, nos últimos 10 anos. Só que as pessoas votaram num candidato socialista. Isso não acontece só no Chile, mas em muitos países, inclusive nos Estados Unidos, na Alemanha. Na China, está ocorrendo a mesma coisa. Eu tenho um amigo na China que diz que eles foram tão bem-sucedidos não por causa do Estado, mas apesar do Estado. Hoje, tem pessoas na China querendo voltar a ter mais Estado e menos mercado. Elas esqueceram a razão que as levou a ser bem-sucedidas.  

Agora, no Chile, parece que havia também um desejo de mudança e uma grande rejeição pelo candidato da direita, que era pró-mercado, mas mostrava certa nostalgia pelos governos militares. Isso também não deve ser levado em conta?

Com certeza. Minha namorada, que é do Chile e vive há três anos e meio em Berlim, votou no Gabriel Boric, o candidato da esquerda, que venceu as eleições presidenciais. Votou nele porque achava que o (José Antonio) Kast, o outro candidato, era muito de direita, talvez como o Bolsonaro, no Brasil. Ela esperava que Boric fosse meio moderado. Mas agora já tem dúvidas de que tomou a decisão certa. Está vendo que ele não era tão moderado quanto imaginava e claro que ela não quer ver o Chile voltar aos tempos do (Salvador) Allende, nos anos 1970. Muita gente está tendo a mesma percepção. Há um desapontamento com o Boric. No ano passado, 78% dos eleitores do Chile votaram em favor da adoção de uma nova Constituição no país. Hoje, segundo as últimas pesquisas, a maioria se declara contra a nova Constituição, que é defendida pela esquerda e será votada em 4 de setembro.    

No Brasil, está acontecendo algo parecido. O ex-presidente Lula, que é o principal candidato da esquerda nas eleições presidenciais e aparece na frente nas pesquisas, também está buscando alianças de centro, para mostrar uma face mais moderada ao eleitor. Como o sr. vê esta estratégia?

Isso não me surpreende. É sempre assim: antes das eleições, eles tentam se mostrar mais moderados, dizem que não são de esquerda, para conquistar os eleitores de centro. Eles sabem que os esquerdistas vão votar neles de qualquer jeito, mas tentam atrair, como sempre, as pessoas do centro. A minha impressão é de que o Lula está tentando fazer a mesma coisa agora no Brasil, procurando mostrar que mudou um pouco, que não é tão de esquerda e ficou mais moderado. Pode ser também que seja uma questão de falta de alternativa. O Bolsonaro, especialmente na pandemia, não foi bem, cometeu muitos erros. Acredito que o caso do Bolsonaro no Brasil é muito parecido com o do Kast, no Chile. Algumas pessoas só votaram no Boric porque não gostavam de Kast, porque ele era da direita radical.  

Após a queda do Muro de Berlim, em 1989, muita gente acreditava que o socialismo ficaria para trás. Mas hoje, 33 anos depois, o que se vê é que as ideias anticapitalistas não apenas sobreviveram, como se revigoraram. Em sua visão, o que explica esta resiliência do socialismo, mesmo com o fracasso do “socialismo real”?

Nos anos 1990, ninguém acreditava no socialismo, porque a derrocada do comunismo era muito recente. Mas, com o tempo, as pessoas esqueceram o que aconteceu e o anticapitalismo se tornou mais forte de novo. Mesmo na Alemanha. Nós tivemos um plebiscito no ano passado para decidir sobre a expropriação de propriedades de companhias imobiliárias com mais de 3 mil apartamentos. 56% dos eleitores em Berlim votaram pela expropriação e pela nacionalização dos apartamentos excedentes. Na Alemanha Oriental eles tinham imóveis de propriedade do Estado. Foi um desastre. Adolf Hitler congelou os aluguéis. Os comunistas fizeram a mesma coisa. Foi outro desastre. Os aluguéis eram muito baratos na Alemanha Oriental, mas, quando o Muro de Berlim caiu, 26% da população não tinham o próprio banheiro. Tinham de sair de casa para ir ao banheiro. Na Alemanha Ocidental, mesmo sem congelamento de aluguéis, todo mundo tinha o seu banheiro em casa. Quando houve a reunificação da Alemanha, foi preciso fazer um investimento de 80 bilhões de euros (R$ 408 bilhões) para construir novas casas e renovar e modernizar as antigas casas da antiga Alemanha Oriental. Mesmo assim, agora, o último governo de Berlim congelou os aluguéis e a população votou pela nacionalização dos imóveis. O filósofo (Friedrich) Hegel (1770-1831) disse certa vez que “a única coisa que você pode aprender com a história é que as pessoas não aprendem nada com ela”. É uma afirmação muito pessimista, mas ele tem um ponto aí. 

“Os inimigos do capitalismo são muito mais fortes na comunicação” 

O anticapitalismo parece ter um grande apelo em setores influentes da sociedade e um espaço imenso no debate. Até que ponto isso também ajuda a entender a reabilitação das ideias socialistas?

Os defensores do livre mercado perderam a guerra das ideias, a guerra ideológica. Os inimigos do capitalismo são muito mais fortes na comunicação. As pessoas que deveriam defender o capitalismo, como os empreendedores, não fazem isso. Os socialistas comparam o capitalismo real com a utopia de uma sociedade perfeita. Isso seria o equivalente a comparar o casamento de alguém não com o de outras pessoas, mas com um casamento ideal do qual se fala em algum livro. Não é justo. Se a gente comparar o nosso casamento com os de nossos amigos, talvez ele não seja tão ruim quanto pode parecer. Eu sou um historiador. Levo em conta os fatos históricos. No meu livro, não falo sobre teorias, mas de fatos, evidências. Comparo o capitalismo com o que é possível comparar, com exemplos concretos da história: Chile X Venezuela, Coréia do Sul X Coreia do Norte, Suécia nos anos 1970 X Suécia depois, o Reino Unido antes e depois da (Margaret) Thatcher. Quando você fala dos problemas que existiam na União Soviética e em outros países comunistas, eles dizem: “Nós não queremos nada parecido com o que foi a União Soviética ou a Alemanha Oriental. Queremos algo diferente, queremos socialismo de verdade”. Os socialistas tentaram de tudo. Tentaram um modelo na China diferente da União Soviética, um modelo na Iugoslávia diferente da Romênia, e assim por diante. Quando os regimes fracassam, eles não entendem que a ideia é que estava errada e não a forma como o socialismo foi implementado. 

No livro, o sr. fala sobre o sentimento anticapitalista de intelectuais e acadêmicos. Em sua visão, por que eles criticam tanto o capitalismo?

Este é o meu capítulo preferido. É meio complicado, mas vou tentar explicar brevemente. Eu venho de uma família de background acadêmico. Então, estou à vontade para falar do assunto. Na visão acadêmica, quanto mais livros você lê, quanto mais conceituados são seus diplomas universitários, mais do alto você olha para as pessoas e para um homem de negócios que não leu tantos livros. Muitos intelectuais veem, talvez, que aquele vizinho pobre, que talvez fosse um mau aluno na escola e que não leu tantos livros quanto eles, hoje tem um negócio próprio ou uma franquia do McDonald’s e ganha mais dinheiro do que eles. Tem um carro melhor e uma casa maior. Isso para eles é uma prova de que o mercado falhou, porque se o mercado estivesse certo eles é que deveriam estar nesta posição. Fiz dezenas de entrevistas com os super-ricos, para um livro que escrevi sobre o tema, e me dei conta de que há o aprendizado implícito e o explícito. O aprendizado ou conhecimento implícito é o que podemos chamar de “escola da vida” ou intuição. É um jeito diferente de aprender. O aprendizado explícito é aquele baseado nos livros e no aprendizado acadêmico. Os intelectuais não entendem como funciona o aprendizado implícito. Acham que são superiores aos empreendedores, porque têm diplomas universitários ou a sabedoria dos livros e eles, não.  Outro ponto importante é que, em geral, os intelectuais pensam em teorias e escrevem sobre teorias. Para o capitalismo, você não precisa de tanta teoria. É tudo desenvolvido de forma mais espontânea e não de acordo com um plano. Lênin disse que o movimento dos trabalhadores não viria das teorias socialistas e que os intelectuais é que tinham de levar o socialismo para os trabalhadores. Os intelectuais têm um papel no socialismo que não têm no capitalismo. 

O sr. diz que após a queda do comunismo o pensamento anticapitalista adquiriu novas formas de expressão. A que formas exatamente o sr. se refere?

A mais importante é a defesa da ecologia e a luta contra a mudança climática. Eu não faço parte dos grupos que dizem que a mudança climática é uma mentira. Eu acredito que se trata de um problema real. Mas, para muitos dos que levantam essa bandeira, a questão ambiental não é o grande problema. Para eles, o inimigo é o mesmo, o capitalismo. Se fossem falar sobre fome e pobreza, não teriam argumentos, porque está claro que o capitalismo melhorou a vida das pessoas. Então, mudaram de foco. Outro dia li um livro da economista anticapitalista Naomi Klein. O título era Capitalismo vs. Mudança Climática. No prefácio, ela diz que não se importa tanto com a mudança climática, mas que é uma ferramenta muito importante na luta contra o capitalismo. Ao ler o livro, você vê que as ideias dela são totalmente anticapitalistas, contra o livre mercado e em defesa da economia planificada. Essas pessoas dizem que o que causa o problema ambiental é o capitalismo. Mas, se você pegar o Indice de Performance Ambiental, da Universidade Yale, e compará-lo com o Índice de Liberdade Econômica da Heritage Foundation, verá que os países mais livres são os que têm os melhores resultados ambientais.  Em relação ao PIB, as emissões de carbono da Alemanha Oriental eram 3 vezes maiores do que as da Alemanha Ocidental. Não havia nenhum país com piores índices ambientais do que a União Soviética. 

“Eu considero o sentimento anticapitalista como um tipo de religião”

Fora a questão ambiental, o sr. afirma no livro que o movimento contra o capitalismo incorporou também a luta contra a globalização. O que o sr. pode falar sobre esta questão?

Frequentemente, a postura contra a globalização, é claro, é relacionada com o pensamento de esquerda, mas nem sempre é assim. Também é ligada ao pensamento de direta. Você tem isso na esquerda, na direita populista e na direita radical. O (Donald) Trump é um exemplo perfeito da direita contra a globalização. Na Alemanha, também tem gente de direita contra a globalização. Muitas vezes, os argumentos da direita e da esquerda são diferentes, mas no fim o resultado, o protecionismo, é o mesmo.   

Na sua avaliação, considerando tudo que o sr. falou, por que o capitalismo gera tanta oposição e tantas críticas?

Eu considero o sentimento anticapitalista como um tipo de religião. No passado, há séculos, a religião era muito forte na Europa. No mundo moderno, o anticapitalismo se tornou uma nova forma de religião. O papel do diabo hoje é desempenhado pelo capitalismo. Você pode culpar o capitalismo por todos os problemas do mundo: pobreza, fome, mudanças climáticas, guerras, sexismo, racismo e até a escravidão, que foi adotada muito antes do capitalismo. Até os seus fracassos pessoais na vida você pode atribuir ao capitalismo. A diferença entre a religião e o anticapitalismo é que a religião promete o paraíso depois da morte e o socialismo promete em vida.

quinta-feira, 18 de março de 2021

Para liberais, socialistas e críticos do socialismo: convergências ou divergências continuadas - Colóquio em outubro 2021

 International Conference

University of Lorraine – Nancy (France)

21st-22nd October 2021

 

Liberalism and/or socialism: tensions, exchanges and convergences from the 19th century to today 

 

The fall of the Berlin Wall led Francis Fukuyama in 1992 to predict the triumph of liberal democracy. However, the terrorist attacks of 2001, the economic crisis of 2008, Brexit and the Covid crisis have resulted in the reappearance of debates about the relationship between the state and the individual, ranging from the representation of the former in democratic countries to the distribution of wealth. These transformations question the boundaries between systems of political and economic thought that had previously been considered, perhaps wrongly, as being separate: China claims to bring together socialism and capitalism, while the ruling British Conservatives, like other governments which advocate free-market economics, are resorting to increasing public spending on a massive scale in order to address the current health crisis. In countries where the left has not gained sufficient support to be elected to government, it has displayed a vibrancy which refutes the thesis of its collapse, but it contains deep divisions concerning social reforms and the role of the state in the face of globalisation and multiculturalism. The principles of emancipation and individual rights based on modernity and the Enlightenment have faced criticism, which has been expressed in the rise of populism, conservatism, and the endorsement of holism as the basis of politics.         

In light of the aforementioned changes, this conference aims at reevaluating the relationship between two major ideologies – liberalism and socialism – which seem to be contested nowadays, exploring the forms they have taken and tracing their development from their rise in the 19th century onwards.    

Socialism seeing itself as a critique of economic liberalism, the two systems of thought emerged partially in opposition to each other. The extension of the state was sometimes cited as a means of emancipation of an oppressed class (Marx) and sometimes as a means of subjugation of individuals (Hayek). Antisocialist rhetoric was a platform for important figures of economic liberalism such as Herbert Spencer in the 19th century and Margaret Thatcher in the 20th century. Conversely, left-wing theoreticians and activists found in the critique of capitalism common ground uniting various, potentially conflicting, currents like syndicalists, social democrats, cooperators and Marxists. The main focus of study will be the way socialism and liberalism use each other to define themselves as ideologies. To what extent do they draw their identity from their adversaries’ representation and critique of them? How does the polarisation of debates serve political mobilisation and activism?      

The question of private property reveals elements of convergence between the two systems of thought and visions of the world. The liberal tradition, which cannot be reduced to rational individualism, was able to incorporate into its project the concepts of common good and community, particularly in a moral dimension (Rosenblatt) and, at the turn of the twentieth century, the principle of collectivism exerted an influence over the New Liberalism, just as the latter contributed to the development of reformist socialism (Jackson, Clarke, Freeden). On the left, figures such as Anthony Crosland or Tony Blair laid claim to ethical socialism, a current represented earlier by Robert Owen, the Christian socialists and R.H. Tawney, which judged that the egalitarian ideal was to a certain extent compatible with the two pillars of liberalism – the market economy and democracy.      

Consequently, can representations and assumptions which are common to liberalism and socialism be identified, and how do values and political principles (democracy, equality, social justice) borrowed by one ideology from the other allow the ideologies to be (re)defined? Close attention will be paid to thinkers and theoreticians who, either by their trajectories (J.S. Mill, D.G. Ritchie) or in their system of thought (N. Geras), have laid claim to both ideologies. To what extent does their thinking result from political, economic and social contingencies or from specificities belonging to one system or the other?     

Through these points of convergence or divergence, the conference will be an opportunity to question the meanings of political concepts and language in their context and will seek to identify the evolutions as well as the durability and / or the disappearance of these ideologies. Can socialism be rethought along the lines suggested by Axel Honneth and by the adoption of the principle of liberal democracy? Or are the class struggle and opposition to capitalism the very essence of this movement? Must Mark Bevir be followed when he states that, “ideologies are not mutually exclusive, reified entities. They are overlapping traditions with ill-defined boundaries” (Bevir, 86)?  Is it possible to agree with Michael Freeden that the concept of a “post-ideological era” serves to promote in itself a system of thought which prefers to remain hidden (Freeden, 2005, 255)? The rootedness of the two currents in modernity can also be examined. On some occasions, they have privileged the individual and on others the group, both defending a universal emancipatory project in history. Does the appearance of what Marx predicted as “an association in which the free development of each is the condition for the free development of all” find a paradoxical echo in the project developed by R. Nozick to promote a minimal state in order to achieve a libertarian utopia of cooperation?   

We will welcome papers that address the interactions between socialism and liberalism in the English-speaking world (Ireland, the United Kingdom, the United States,…) , in the fields of intellectual history, the history of political and economic thought, economic and political history. The aim of this interdisciplinary conference will be to explore the overlapping of these ideologies and systems of thought, the implementation of policies drawing on them and the work of intellectuals and activists who have contributed to the shaping and evolution of these traditions.

Papers may discuss, but are not limited to:

- Transfers of concepts and the blurring of systems: new liberalism, liberal socialism, libertarian socialism and market socialism in theory and practice

- Interpretations and reappropriations of liberal thinkers by socialists, of socialist thinkers by liberals

- Philosophies of history common to the two ideologies

- Socialism, liberalism and the theories of value

- Methodological individualism and holism

- Socialism and liberalism faced with questions of identity and the influence of communitarians

- Liberal and socialist roots of working-class and radical movements: cooperatism, chartism, syndicalism, etc.

- Questioning of the socialist-liberal divide by conservative, anarchist, populist trends

- Theoretical and practical overlapping between socialism and liberalism in times of crisis (environmental, health, economic, political…)

 

Organising committee

Vanessa Boullet, Stéphane Guy, Peterson Nnajiofor, Ecem Okan, Jeremy Tranmer,

Academic and scientific partners include CRECIB, IDEA (UR EA2338 – Université de Lorraine), PHARE (Université de Paris I – Panthéon Sorbonne).

 

Submissions

Please send proposals (300 words maximum) and a short biography to liberalism.socialism.conference@gmail.com and stephane.guy@univ-lorraine.fr  by 10th May 2021.

You will be notified by 30th May if your paper is accepted.

 

References

Bevir, Mark, The Making of British Socialism, Princeton, NJ, Princeton University Press, 2011

Boldyrev, Ivan and Till Düppe (eds), Economic Knowledge in Socialism, 1945-89, History of Political Economy (Annual Supplement to Volume 51), Durham, Duke University Press, 2019

Castoriadis, Cornelius, Le Contenu du Socialisme, Paris, Éditions 10/18, 1979

Clarke, Peter, Liberals and Social-Democrats, Cambridge, Cambridge University Press, 1978

Cohen, Gerald A., Why Not Socialism? Princeton, NJ, Princeton University Press, 2010

Engels, Friedrich & Karl Marx, The Communist Manifesto (1848), intr.  Yanis Varoufakis, London, Penguin, 2018

Freeden, Michael, The New Liberalism: An Ideology of Social Reform, Oxford, OUP, 1978

--------------------- “Confronting the chimera of a ‘post‐ideological’ age”, Critical Review of International Social and Political Philosophy 8:2 (2005), 247-262

Fukuyama, Francis, The End of History and the Last Man (1992), New York, Free Press, 2006

Geras, Norman, Marx and Human Nature: Refutation of a Legend, London, Verso, 1983

Harvey, David. A Brief History of Neoliberalism, Oxford, Oxford University Press, 2007

Hayek, Friedrich von, The Road to Serfdom (1944), London, Routledge, 2001

Herbert Spencer, The Man v. the State (1884), Indianapolis, Ind. : Liberty Classics, 1981

Hobsbawm, Eric, The Age of Empire, 1875 – 1914, London, Weidenfeld and Nicolson, 1987

Honneth, Axel, The Idea of Socialism (2015), Cambridge, Polity Press, 2017

Jackson, Ben and M. Stears (Eds.), Liberalism as Ideology. Essays in Honour of Michael Freeden, Oxford, Oxford University Press, 2012

Kolakowski, Leszek, Modernity on Endless Trial, Chicago, University of Chicago Press, 1990

Mill, John Stuart, Principles of Political Economy, and Chapters on Socialism. Ed. & intr. Jonathan Riley, Oxford, OUP, 2008

Nozick, Robert, Anarchy, State and Utopia, New York, Basic Books, 1974

Rosenblatt, Helena, The Lost History of Liberalism: From Ancient Rome to the Twenty-First Century, Princeton, NJ, Princeton University Press, 2018

Tomlinson, Jim, “The Limits of Tawney's Ethical Socialism: A Historical Perspective on the Labour Party and the Market”, Contemporary British History, 16:4 (2010), pp. 1-16

Viner, Jacob, Essays on the Intellectual History of Economics, ed. D.A. Irwin, Princeton, NJ, Princeton University Press, 1991

sábado, 28 de novembro de 2020

Friedrich Engels, o general e o verdadeiro criador da economia marxista - Ruan de Souza Gabriel (O Globo)

Por que Friedrich Engels, que faria 200 anos neste sábado, não era um mero coadjuvante de Karl Marx

Especialistas lembram como a modéstia do pensador alemão, responsável pela divulgação e formulação da teoria marxista, cristalizou essa impressão e ofuscou um teórico de primeira linha

 Ruan de Souza Gabriel

O Globo, 28/11/2020

https://oglobo.globo.com/cultura/por-que-friedrich-engels-que-faria-200-anos-neste-sabado-nao-era-um-mero-coadjuvante-de-karl-marx-24769966

 

Numa carta a um camarada do Partido Social - Democrata alemão, remetida em 1884, um ano após a morte de Karl Marx, Friedrich Engels comentou sua prolífica colaboração com o autor de "O capital" e referiu a si próprio como "o segundo violino". Em outra carta, escreveu: "Marx era um gênio; nós, no máximo, tínhamos talento".

 

A modéstia de Engels contribuiu para cristalizar sua imagem como a de um mero ajudante que pagava as contas enquanto seu amigo se empanturrava de dialética. Tal imagem, contudo, cai por terra sob uma análise mais robusta. Engels, cujo bicentenário de nascimento é comemorado neste sábado (28) — a data está sendo lembrada com lançamentos de obras importantes dele e sobre ele —, era um revolucionário dedicado e um teórico de primeira linha, que ainda anima estudiosos do marxismo, do feminismo e da ecologia

 

Quando publicou o livro "Engels, o segundo violino", em 1995, o historiador Osvaldo Coggiola, professor da Universidade de São Paulo (USP), quase optou por outro título para afastar a ideia de que ele fosse só um coadjuvante: seria "Engels, o General". O interesse de Engels por estratégia militar lhe rendeu esse apelido na casa de Marx. 

 

Autor de uma elogiada biografia de Engels, publicada em dois tomos (1920 e 1934), e cuja edição condensada a Boitempo lança agora no Brasil, o alemão Gustav Mayer especulou que as metáforas militares às quais Marx recorria em seus textos eram influência do "General". No ano que vem, a editora publica os textos da dupla sobre a Guerra Civil Americana (1861-1865).

 

Segundo Coggiola, Engels "tinha ideias próprias e às vezes se adiantava a Marx". Em 1844, ele já escrevia sobre economia política enquanto o outro ainda fazia a crítica da filosofia .

 

— Engels era um teórico com todas as letras. É errado imaginar Marx e Engels como uma dupla caipira, na qual Marx é o Zezé Di Camargo, com a voz afinada, e Engels é o Luciano tocando a viola, ou melhor, violino — compara Coggiola.

 

Nascido numa família de industriais alemães, Engels frequentou a universidade esporadicamente, mas era um autodidata competente. Trabalhou na fábrica da família em Manchester, na Inglaterra, até amealhar fortuna suficiente para sustentar a si próprio e a Marx e ainda contribuir para as lutas operárias. Conhecia de perto o proletariado e, em 1845, três anos antes do "Manifesto comunista", escreveu "A situação da classe trabalhadora na Inglaterra". 

 

Depois da morte de seu camarada, editou o segundo e o terceiro volumes do "Capital". Em dezembro, a Expressão Popular lança "Cartas sobre 'O capital'", reunião da correspondência dos dois amigos entre si e também com outros revolucionários acerca da obra-prima do materialismo dialético.

 

Segundo Ricardo Musse, do departamento de Sociologia da USP, Engels não apenas contribuiu com a elaboração da teoria marxista (na década de 1840, ele e Marx escreveram textos incontornáveis a quatro mãos), mas também para convertê-la na política adotada pelos partidos operários, que, à época, dividiam-se em seguidores da dupla alemã, dos anarquistas e de outras correntes socialistas.

 

— Engels é um formulador da teoria e da prática marxista — diz Musse. — Além de divulgar o marxismo, escreveu textos importantes, como sua "Introdução" a "As lutas de classe na França de 1848 a 1850", de Marx, que influenciou as principais vertentes políticas marxistas do século XX: a teoria da revolução de Lênin, a teoria da hegemonia de Gramsci e a social-democracia.

 

Feminismo e ecologia

Para a socióloga Maria Lygia Quartim de Moraes, Engels não era nenhum "segundo violino", apenas "modesto". E sempre atual.

 

— Engels foi fundamental para nós, feministas dos anos 70. Em "A origem da família, da propriedade privada e do Estado", de 1884, ele liga a opressão da mulher à propriedade privada — explica Maria Lygia. — No século XIX, a moda era o pensamento abstrato, e os textos dele têm um trato com dados da realidade, que a contemporaneidade aprecia. Ele também trata com lucidez da ecologia.

 

Os estudos de Engels sobre as ciências naturais, realizados entre 1873 e 1886, só foram publicados em 1925, como "Dialética da natureza", recém-lançada pela Boitempo. Segundo a pesquisadora Laura Luedy, da Unicamp, Engels ambicionava organizar as descobertas empíricas numa teoria e desbancar a pretensão de "isenção" da ciência .

 

— Engels apontou as consequências nefastas da dominação da natureza com vistas à acumulação continuada de capital, e defendia que o conhecimento das leis da natureza deveria ser aliado a uma revolução do modo de produção e da ordem social — observa Laura. 

 

— Nos anos 80, a centralidade da ecologia no projeto marxista foi reconhecida, sobretudo, pela escola da ruptura metabólica" e a "ecologia-mundo", que recuperam as teses de Engels sobre dialética e ordem natural.

 

O texto "O papel do trabalho na hominização do macaco", incluído na "Dialética", no qual Engels junta o marxismo e a Teoria da Evolução de Charles Darwin, é um exemplo de que ainda soa bem a música do "segundo violino". "Não fiquemos demasiado lisonjeados com nossas vitórias humanas sobre a natureza", alertava Engels. "Esta se vinga de nós por toda vitória desse tipo".

_______________________________________________

 

Lançamentos:


"Friedrich Engels: uma biografia"

Autor: Gustav Mayer. Tradução: Pedro Davoglio. Editora: Boitempo. Páginas: 336. Preço: R$ 67.


"Dialética da natureza"

Autor: Friedrich Engels. Tradução: Nélio Schneider. Editora: Boitempo. Páginas: 400. Preço: R$ 83.


"Cartas sobre 'O capital'"

Autores: Karl Marx e Friedrich Engels. Tradução: Leila Escorsim. Editora: Expressão Popular. Páginas: 384. Preço: R$ 45.

 

Postagem em destaque

Leandro Narloch (no X) escreve sobre um dos gigantes da psicologia contemporânea: Robert Trivers

Leandro Narloch (no X) escreve sobre um dos gigantes da psicologia contemporânea. Robert Trivers, um dos grandes gênios do século 20, acaba...